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Ecuador/Vie.26/Nov/2021

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Edwin Hidalgo

Frases gastadas

25 de noviembre de 2021 00:26

La frase gastada, o lugar común, es un recurso de los que carecen de creatividad. Una comparación es hermosa mientras es nueva; cuando la repite todo el mundo, se vuelve cansona. En el Quijote, el protagonista reclamaba con razón a Sancho Panza que no hablara todo el tiempo con refranes; porque de vez en cuando calza bien un refrán, pero el exceso empalaga.  Para decirlo con un refrán: bueno es cilantro, pero no tanto. No crean que la frase gastada solo ocurre en la vida común, también se da en situaciones muy formales. Los abogados usan lugares comunes en sus escritos legales, pero a ellos hay que perdonarles pues la ley lo exige. En cambio, a economistas y sociólogos no les perdono que usen ese lugar común aprendido en España: “en este sentido”; en qué otro sentido puede ser, si de eso estamos hablando.

Nuestros abuelos, en algunos casos, fueron inmigrantes y llegaron de otros continentes. Ellos decían “saltar el charco” al cruzar el Atlántico en barcos que demoraban varias semanas en llegar; era un chiste, al referirse a una larga travesía como si fuera un salto momentáneo. Que en estos tiempos de aviones que en menos de un día pasan de un continente a otro se diga “saltar el charco”, es una muestra de escasa imaginación. Otra frase que se escucha desde hace algunos años es “dar otra vuelta al Sol” como sinónimo de cumplir años. Como no creo que sean astronautas las personas que lo dicen, parece que recién descubrieron a Galileo. Han pasado 400 años desde entonces y ahora sabemos que el Sol también se mueve, es decir, la Tierra sigue al Sol en medias vueltas, en una persecución interminable. Además, nosotros viajamos sobre la Tierra; el planeta da las vueltas. Sería como si las pulgas de un perro se jactaran de la vuelta a la cuadra del perro.

En un barrio había un mentiroso compulsivo. Un día desapareció por tres meses y, al regresar, dijo que estuvo de viaje. Su amigo que gustaba de las palabras gastadas le pidió que contara su periplo. Mentiroso (M): primero me fui a Argentina. Amigo (A): ¿Y las pibas? M: ¿Las qué? A: O sea, las chicas. M: Ah, serias. Después fui a Brasil. A: ¿Y las garotas?  M: ¿Las qué? A: O sea, las chicas. M: Ah, serias. Después fui a Italia. A: ¿Y las ragazzas? M: ¿Las qué? A: O sea, las chicas. M: Ah, serias. Después fui a Egipto. A: ¿Y las pirámides? M: Esas sí eran unas locas…

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