Figureti

- 24 de abril de 2018 - 00:00

“Creo, después de 50 años de conflicto y de lucha contra el narcotráfico, que las FF.AA. de Colombia tienen suscritos convenios con más de 20 policías del mundo. Creo que el trabajo en conjunto con Ecuador, con operaciones binacionales, es la respuesta más efectiva. No veo necesario, ni en efectivos ni en inteligencia, operativos distintos a los binacionales”.

Así muy claro se pronunció, en diálogo con este diario, el expresidente de Colombia Ernesto Samper. ¿Será que los otros receptores, esos a los que les debería bastar pocas palabras, entendieron el mensaje? Pienso en el omnipresente y muy fotografiado embajador de EE.UU. que ha tomado la costumbre, sombrero de paja toquilla en mano, de aparecer en los más variados escenarios de la política nacional.

Inocuo sería el asunto si de cualquier embajador se tratase, pero no del que representa al país más poderoso de este planeta, con bases militares en muchas partes del mundo, 7 de las cuales están asentadas en territorio colombiano. Si se tratase solo de poderío militar, de músculo guerrerista, hace rato que ya se hubiese vencido a la guerrilla colombiana, al paramilitarismo, al narcotráfico.

Pero al embajador Chapman, al que parece gustarle el flash fotográfico, también lo vemos, con demasiada frecuencia, compartiendo momentos con altos funcionarios de casi todos los niveles del Estado ecuatoriano, y no será solo para comentar del clima, las nuevas películas de Hollywood o las brutas demostraciones de comportamiento machista de su presidente, el señor Trump.

Ya sabemos que los embajadores están para eso: hacer relaciones públicas y asistir a cuanto coctel sea posible. En esos escenarios corren ríos de rumores, con criollos que se sienten honrados en su rol de informantes.

“Me atrevería a asegurar que casi todo el progresismo ecuatoriano, como sus pares regionales, está contaminado con principios comunistas. Por eso el trabajo de atomización de la unidad latinoamericana debe ser visto como tarea principal. En eso obtenemos éxito tras éxito, como lo demuestra el reciente pronunciamiento de 6 de los 12 países miembros de Unasur. La unidad de la región ha quedado muy debilitada. Dos fotos más en Ecuador y este país se unirá a los otros 6 disidentes. Es cuestión de tiempo para que abandonen ese discurso político de diálogo, de desarrollo social, de la educación, de la naturaleza, etc.”.

Así me lo puedo imaginar procesando hasta con fruición y delirio, ante las teclas de su computador, la información que obtiene el mediático embajador. (O)

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