La felicidad de Pamela y Gabriela

- 03 de agosto de 2019 - 00:00

Este 5 de agosto se cumplen seis años desde que el activismo LGBTI de Ecuador se movilizó hacia el Registro Civil en Quito, en el sector de San Blas, para que Pamela Troya y Gabriela Correa solicitaran un turno de matrimonio civil.

El objetivo era motivar el ejercicio de la igualdad sin discriminación por orientación sexual, estipulado en el artículo 11.2 de la Constitución, opuesto con el 67, que en tanto, discrimina a personas LGBT en su derecho al matrimonio.

Luego de ese tiempo, este lunes 5 de agosto, en el mismo Registro Civil de San Blas, Pamela y Gabriela podrán al fin ejercer ese derecho, luego de que la Corte Constitucional resolviera acoger las demandas interpuestas por otras parejas del mismo sexo para poder casarse en Ecuador y a la opinión consultiva 24/17 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Hemos visto que varios actores políticos continúan con pronunciamientos discriminatorios ante este logro. Entre ellos Rafael Correa, el expresidente, que interpuso todo su poder político y control absolutista de instituciones del Estado, para bloquearlo.

El país, y sobre todo el activismo LGBT -incluso el que fue sumiso a su postura-, no debe olvidar que quien más bloqueó este derecho, no fueron pues las iglesias o sectas fundamentalistas; o los activistas llamados pro vida. Fue un político identificado como izquierdista, revolucionario y progresista.

Sus expresiones en redes sociales hoy en día recuerdan sus mensajes discriminatorios, sarcásticos y ofensivos, como: que en su Presidencia nunca permitiría el matrimonio igualitario; que los LGBT se podrían casar, siempre que fuera con alguien del sexo opuesto; que sus asambleístas, sus jueces y todo el sistema podían tener opinión, pero que voten o estén alineados a su criterio o a lo que dijera su moral, así violente derechos en un Estado laico; que organizaciones creadas en torno a su figura le den regalos para blindarlo en su falso progresismo, etc., etc., etc. Que quede marcado así. Y como él mismo refería: Prohibido olvidar.

Pero lo más importante de todo esto ahora es la felicidad de Pamela y Gabriela. ¡Salud por ellas! (O)