Los dos Estados desUnidos

- 09 de noviembre de 2018 - 00:00

Si las elecciones de término medio eran un referéndum sobre Trump, el resultado es ambiguo. Por un lado, los demócratas recuperaron la Cámara baja luego de 8 años de dominio republicano, lo que significa un gran triunfo político para la oposición. Por otro, el ala más conservadora de los republicanos demostró su movilización en todos sus bastiones rurales o sureños. No obstante, aunque los resultados en estados como Florida dirán que los republicanos se quedaron con la banca del senado en disputa y tal vez con la gobernación también, lo que no será tan evidente es que redujeron sus ventajas electorales en condados tradicionalmente conservadores. La diferencia entre el candidato republicano y el demócrata es de 70 votos en un estado con una población de más de 20 millones.

Otro fenómeno más evidente es el aumento dramático de mujeres no blancas que se presentaron como progresistas y, en algunos casos, directamente como socialistas. Múltiples mujeres, negras, morenas, musulmanas, africanas, lesbianas y todo tipo de minorías estigmatizadas ganaron sus elecciones.

En Michigan, Rashida Tlaib, y en Minnesota, Ilhan Omar Win, fueron elegidas como las primeras mujeres musulmanas al Congreso de Estados Unidos. En las últimas décadas, los inmigrantes, tanto latinos como de Medio Oriente, jugaron un rol decisivo en la recuperación de ciudades moribundas y abandonadas como Detroit.

En varios estados, como Oklahoma, donde los candidatos en el pasado ganaron una serie de elecciones a lo largo de los años compitiendo por quién bajaba más los impuestos -y como consecuencia se encontraron al tiempo con un déficit importante y los sueldos de maestros más bajos del país-, se presentó a estas elecciones un número histórico de maestros y profesores de secundaria, algunos de los cuales fueron elegidos.

En los estados más al sur, más conservadores, la suerte no fue la misma, aunque los demócratas perdieron por márgenes mínimos.

De estas elecciones se desprenden muchas conclusiones. Creo que la más importante es la confirmación de una creciente separación cultural e ideológica que no puede prometer otra cosa sino más ira, frustración y violencia. (O)