¿Podemos ser un estado federal?

- 20 de febrero de 2020 - 00:00

En Guayaquil no nos gusta el centralismo gubernamental. Suena feo decirlo, especialmente viniendo de un quiteño como yo, pero lamentablemente tenemos muchos temas en los que el gobierno central ha fallado, no solo a Guayas, sino a casi todas las provincias. Es por eso que se habla y escribe con mucha frecuencia sobre la posibilidad de hacernos un estado federal.

Federalismo es una forma de gobierno compuesta, que combina un gobierno central o federal con gobiernos regionales (provincias, estados, cantones, territorios) en un solo e individual sistema político. El mejor ejemplo es el moderno sistema federal de los Estados Unidos de Norteamérica, regidos por su Constitución de 1787, que es una relación paritaria de dos sistemas de gobierno establecidos. De esta manera se podría definir al federalismo como un gobierno que tiene una división de poderes en dos niveles gubernamentales con igual estatus.

La India, Brasil, México, Rusia, Canadá, Suiza, Argentina y Australia también son ejemplos de gobiernos federales. No necesariamente el federalismo asegura el crecimiento económico y tampoco la equidad en el gobierno.

Sus orígenes son muy antiguos, pero Daniel Ziblatt en su libro “Estructurando el Estado”, indica que hay algunas explicaciones para la adopción de un sistema federal. Primero está la ideológica necesidad de un descentralismo de nuestra sociedad, que es lo que ahora nos impulsa. Pero surge también la realidad de que el federalismo se adapta mejor a nuestra población que es histórica, étnica y culturalmente fraccionada. Eso crearía un nuevo contrato social en Ecuador, que negocie entre el centralismo capitalino y la periferia; donde ninguno de los dos puede subsistir por sí mismo. Hay que reconocer que actualmente ninguna de las unidades territoriales del país tiene el potencial para una federación, pues carecen de infraestructura gubernamental idónea que permita estados con constitución, parlamento y administración moderna.

Para el filósofo Immanuel Kant, el federalismo resolvía los problemas de diseñar un Estado aun para una nación de demonios, siempre y cuando tuviera una apropiada constitución. Bueno, soñar no cuesta nada. (O)

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