El español boliviano

- 19 de noviembre de 2019 - 00:00

Cuando trabajé hace varios años con Unicef, conocí a uno de los grandes investigadores de Latinoamérica, al boliviano Jorge Rivera. Como siempre ha ocurrido en mi vida, en vez de prestar atención a sus sabias enseñanzas, yo me puse a analizar su acento.

Jorge es de La Paz, así que en la clasificación general del español su habla es de las tierras altas, serrano, que se come las vocales. Pero enseguida noté que pronunciaba la LL palatal y un ligero cantadito. Si no hubiera sabido que él era boliviano, lo habría catalogado como lojano.

Dentro de los dialectos hispanoamericanos hay unos cuantos que cumplen estas dos características: son de tierras altas y estuvieron aislados en tiempos coloniales e incluso en época republicana. La zona de Pasto y Tulcán, Loja y el Alto Perú, es decir, la sierra de Bolivia.

Estas zonas conservan bastantes características del castellano del siglo XVI. Ese es el dialecto principal del español de Bolivia, en las tierras altas, donde comparte su posición con los idiomas indígenas como quechua y aymara. Este último es el único idioma conocido que es cercano al quechua.

En las tierras bajas de Bolivia, el este que limita con Brasil, el español se parece a nuestro dialecto costeño, que se come las consonantes, en especial la S, que es su plato favorito. En esa parte de Bolivia, hay indígenas que llegaron de la Sierra con sus lenguas aymara y quechua, pero también hay indígenas nativos de las tierras bajas, que hablan guaraní, como en Brasil y Paraguay.

En resumen, el español boliviano se divide en dos grupos: español de tierras altas, que los ecuatorianos podemos percibir como lojano, y español de tierras bajas, con un gran parecido al dialecto costeño de Ecuador. Otra característica notable del español boliviano, algo que lo acerca más al español del siglo XVI, es el uso familiar del Vos. Digo familiar porque en lo escrito, los bolivianos usan tú y son muy cuidadosos al redactar. (O)