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Mariana Velasco

Entre oro y bambalinas

03 de noviembre de 2021 00:57

Es "Atenas de Ecuador" por su arquitectura, diversidad cultural, aporte a las artes, ciencias y letras ecuatorianas y por ser el lugar de nacimiento de muchos personajes ilustres de la sociedad ecuatoriana.

Cuenca enamora. Ciudad de hermosos ríos, edificios coloniales, parques y paisajes deslumbrantes, picos de montañas que juegan con la gama de verdes y morados como fuente de inspiración para el diseño y confección de las macanas.

Escritores y poetas no pudieron encontrar mejor lugar para desarrollar su vena artística en un lugar tan enfocado en el arte como Cuenca, capital de la provincia de Azuay. En 1999 su centro histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad y es uno de los más importantes centros administrativos, económicos, financieros y comerciales de Ecuador.

Cafés y galerías confluyen en las estrechas calles adoquinadas. La plaza mayor alberga tanto la vieja catedral, que comenzó a construirse en 1557, el año en el que se fundó la ciudad, como la Catedral de la Inmaculada Concepción, que data de 1885 y se caracteriza por su cúpula azul. Los sombreros panameños hechos en esta zona son la atracción principal de los mercadillos, entre los cuales destaca el céntrico Casa de la Mujer.

El rojo ladrillo, las brillantes cúpulas azules y toda la paleta de colores en el mercado de las flores, ponen el marco a turistas nacionales y extranjeros. En la cédula de identidad se destaca que, Cuenca es la Santa Ana de los cuatro ríos- Tomebamba, Tarqui, Yanuncay y Machángara, ubicada al centro-sur de la región interandina en la hoya del río Paute, a una altitud de 2550 metros sobre el nivel del mar. Ocupa la tercera posición entre las ciudades de Ecuador.

Pero en medio de tantas virtudes a esta bella ciudad le ocurre lo qué a otras, al depender del centralismo absorbente para recibir las asignaciones de las rentas aunque sea por goteo. Es la tercera que más aporta en impuestos al estado.

Cuenca y sus alrededores lo tiene todo- como en alguna época lo tuvo un partido político-posee inmensas riquezas naturales como minerales y oro de forma precisa, sin embargo, ciertos intereses tratarían de desconocer las consultas de Cuenca y de Girón del “no” a la explotación minera en función de la vida. O son bambalinas o no todo lo que brilla es oro.

La provincia toda es reconocida como la región desde donde se genera la mayor cantidad de energía eléctrica pero las autoridades se desentienden del aislamiento vial y aéreo de ese rincón patrio. Vale recordar que Cuenca también se ha consolidado como un atractivo turístico internacional y que sin vías de comunicación es imposible avanzar.

Los orgullosos morlacos recorren la historia y en tono musical cuentan que un 3 de Noviembre de 1820, hubo un levantamiento, influenciado por los sucesos ocurridos con la gesta del 9 de octubre de 1820 (independencia de Guayaquil) donde jóvenes cuencanos y en general el pueblo, tomaron la decisión de independizarse. Cuencanos encabezados por Tomás Ordóñez, José Sevilla y el clérigo Juan María Ormaza, el tercer día de noviembre enfrentaron a las autoridades españolas y proclamaron su libertad.

La hidalga Cuenca, merece atención por parte de los poderes del Estado y razón tienen sus ciudadanos al afirmar que están cansados de alabanzas, discursos establecidos y ofrecimientos líricos que culminan en desmemoria. Caso contrario los 201 años de independencia, se verán empañados y serán más de lo mismo.

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