El enemigo no está fuera, está dentro de nosotros

04 de noviembre de 2020 00:00

Según el filósofo más importante del siglo XXI, el pensador surcoreano Byung-Chul Han, nacemos en una sociedad del cansancio y de la auto explotación. Somos nosotros mismos quienes nos auto imponemos grandes metas y al no poder cumplir, nos autoimponemos grandes autocastigos. Ahora el peligro no es el Otro, soy Yo mismo.

Una sociedad caracterizada por un exagerado optimismo. El “yo puedo” ha superado al “yo debo”. Estamos hablando de un excesivo espíritu de positividad o de optimismo. Los individuos se consumen y se queman a sí mismos. Se imponen a sí mismos metas tan elevadas que no las puede cumplir.

Los altos niveles de autoexigencia y autoexplotación hacen de la depresión y el estrés la principal enfermedad del siglo. Surge así la sociedad del cansancio. Vivimos un embotamiento de información que nos hace pensar que somos libres de construir el mundo por el solo hecho de la posibilidad del poder opinar.

Son las nuevas tecnologías de la información y la comunicación que nos hacen percibir que vivimos un permanente estado de horizontalidad en las relaciones sociales. Son las TIC entonces las que nos hacen sentir que somos libres. Pero es todo lo contrario. Estamos presos, presos de un exacerbado productivismo.

El ser humano antes de la pandemia podía mostrar, hasta cierto punto, un compromiso excesivo con la problemática social. Ahora nos hallamos en las antípodas, vivimos una falta de compromiso con el entorno social. Vemos alejarse el espíritu gregario. Se ha generado una eclosión del individualismo y de la depresión. Parecería que las enfermedades psíquicas conformarán el cimiento de la sociedad contemporánea.

Las enfermedades fisiológicas han sido superadas por las enfermedades mentales. La depresión lleva a una pérdida de ideales y de sueños. A este mal del siglo concurrió la pandemia. La humanidad ha superado medianamente el problema del trabajo empero, estamos descuidando el costo psicológico que se está incubando. Somos esclavos de nosotros mismos. El enemigo no está fuera, está dentro de nosotros mismos. (O)

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