El Yasuní, un ejemplo mundial

23 de noviembre de 2011 - 00:00

En Estados Unidos, el presidente Barack Obama ha decidido aplazar, por lo menos hasta después de las elecciones de 2012, la construcción del oleoducto que debía venir de Alberta, Canadá (donde se saca petróleo de arenas bituminosas con gran costo energético e impacto ambiental).

Pese a la severidad de la crisis internacional, en Francia se niega permiso para sacar gas de esquisto con “fracking” (inyección de agua y otros materiales), por los riesgos ambientales y la destrucción del paisaje.

Si en nuestra vecina Colombia se discute el promulgar una ley para no sacar el carbón de los páramos, porque eso atentaría contra su ecología y su papel de reserva de agua; no es extraño, pues, que el Ecuador haya propuesto dejar en tierra el petróleo del bloque petrolero ITT (Ishpingo, Tambococha y Tiputini), en el subsuelo del Parque Nacional Yasuní.

Hay argumentos de varios tipos: el respeto a la población indígena, la extraordinaria  biodiversidad, el impulso a una transición energética y el evitar las emisiones de carbono de unos 410 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) de la quema del petróleo, y de otra cantidad considerable al impedir  deforestación.

Algunos posibles donantes extranjeros, como el ministro Dirk Niebel, de Alemania, argumentan que, si se deja el petróleo en tierra en el  ITT, y si desde fuera de Ecuador se compensa la mitad del costo de oportunidad (el ingreso por el uso alternativo de un activo, en este caso el petróleo), eso dará argumentos para copiar la idea en otros lugares. ¡De eso se trata! De ser un ejemplo. Porque hay que bajar a la mitad la  extracción y quema de carbón, gas y petróleo, si queremos evitar que continúe aumentando la concentración de CO2 en la atmósfera. En bien de la humanidad y de las otras especies.

En este contexto, el festival Yasunízate, que se celebró el domingo pasado en la Casa de la Cultura, en Quito, es una muy buena noticia para una iniciativa que constituye un hito dentro de la historia del desarrollo ecuatoriano. La participación y apoyo ciudadano son fundamentales para su éxito. Es necesario preservar en este auténtico proyecto nacional.