El político honesto ecuatoriano

- 26 de octubre de 2020 - 00:00

¿Qué hacen caras viejas, dinosaurios de la política ecuatoriana, queriendo volver a ser presidentes? ¿Dónde están los jóvenes y por qué los viejos que ya tuvieron su oportunidad y fracasaron no dan paso a los nuevos?

No veo mucha diferencia entre la perseverancia, y debido al respeto no quiero decir necedad, del candidato a la presidencia Guillermo Lasso con cualquier correísta que desea llegar al poder, porque de estos últimos sabemos muy bien quién va a mandar.

Pero meterse en el entramado político no es muy fácil para los jóvenes y menos aún lo será para los honestos, cuando para estar en la política uno de los desafíos más grandes estará en lidiar con mafias, con fanáticos tanto contratados como los que verdaderamente se creen la mentira de los mafiosos, con injurias, difamaciones en redes, ataques en general. Pues, ningún joven decente querrá meterse en ese fango. Claro que sí, habrá quienes lo aprenden desde la universidad con los vicios que la política trae consigo.

Los intereses en juego dentro de la política ecuatoriana, nada tienen que ver con lo que se llama “pueblo” hasta el hartazgo o con los problemas sociales que se supondría la misma política debería resolver. Por eso hemos visto que las caras relativamente frescas, jóvenes, preparadas y presidenciables, dieron un paso al costado. Y otras en cambio, las que permanecieron “careando” los estragos del Gobierno pasado y los problemas endémicos del Gobierno presente, han sido vilipendiados por todo frente por hacer su trabajo. Pero ahí siguen, cumpliendo aún juicios políticos.

Es muy difícil: ni usted señor lector ni yo, queremos ser políticos en el Ecuador. Así que pensémoslo dos veces antes de insultar a uno de los políticos honestos que intentaron hacer un trabajo.

El problema fundamental de que no haya una política decente y que los políticos honestos se queden fuera de participar del juego político ecuatoriano, es que el ciudadano cae en creer cualquier cosa, no solo por nuestra falta de criterio y discernimiento, también por nuestro pensamiento futbolero llevado al color del partidismo político.  (O) 

Medios Públicos EP