Carlos Silva Koppel

El plástico que desaparece en 80 días

25 de enero de 2021 00:00

Ya que todas las drogas han sido perseguidas, y ya ustedes perdieron el norte desde cuándo y por qué, hay otros usos que éstas puedan dar a la humanidad aparte de su farmacología.

Es muy, pero muy chistoso que en los comisariatos o supermaximercados haya columnas llamadas “ecológicas” para pagar los alimentos, donde nos venden bolsas de tela a 75 centavos. Mientras que las bolsas que entregan generalmente son de muchísima mala calidad –rayando en el maltrato al cliente–, cuando absolutamente todo en el supermercado es contaminante. Con mayor razón con nuestros hábitos ecuatorianísimos, por ejemplo, al momento de desechar nuestros desperdicios lo hacemos de tal manera que sea imposible darle algún tratamiento de reciclaje o descomposición.

Así, cuando usted lector, se come un encebollado en tarrina, mete dentro del envase los restos orgánicos, las servilletas usadas, la cuchara de plástico, lo tapa y lo bota en el cesto de basura con todo lo demás… y allí, vaya a saber Dios el paradero de su desperdicio.

Todos los productos que yacen en las perchas de los supermercados son contaminantes, así que no nos vengan a decir que compremos bolsas “ecológicas” y a faltarnos al respeto con las hilachas de fundas que nos dan. Si su compromiso fuera tal, no venderían entonces las corpulentas bolsas de basura.

Por otro lado, el cáñamo es una opción para el plástico tradicional. Opción para la extrema contaminación que nosotros mismos ocasionamos. Las botellas de plástico de cáñamo podrían descomponerse en 80 días según estudiosos de la hierba. A la humanidad le toca irse por esa empresa, porque la de disciplinarnos, educarnos o comprometernos con el planeta, simplemente es imposible. No nos da la especie.

En la Península de Santa Elena hay un balneario llamado Ballenita y es muy normal estar allí como bañista conviviendo con la basura que llega a la playa.

Cerca de la playa hay buques anclados y se sabe secreto a voces que botan al mar toneladas de basura, desperdicios de su tripulación.

Habrá que optar por opciones degradables, como la del cáñamo, porque nosotros ya no tenemos arreglo.

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