Juan Carlos Morales

El país de Baltazar Ushca

04 de febrero de 2021 00:00

Después de escuchar los debates presidenciales, inevitablemente hay que volver a los versos de Jorge Enrique Adoum en Los cuadernos de la Tierra: “Ecuatorial, ecuatorial ¿recuerdas / tu sudor, el pie perdido / en la noche resbalosa de la víbora, / el amor prohibido por los ríos?/ ¡Acuérdate de la cariada osamenta / de tu casta!”.
Es necesario preguntarse qué tanto ha cambiado esta geografía que deslumbró a Alexander von Humboldt cuando ascendió al Chimborazo en 1802. “Al volver del volcán, estaba listo para formular su nueva visión de la naturaleza. En las estribaciones de los Andes empezó a esbozar su Naturgemälde, una palabra alemana intraducible que puede significar ‘una pintura de la naturaleza’, pero que al mismo tiempo entraña una sensación de unidad o integridad”, escribe Andrea Wulf, en La invención de la naturaleza.
¿Qué tanto del país aún somos en las tierras del último hielero Baltazar Ushca Tenesaca, de los niños del páramo y de los barrios marginales? Un país que come el rechazo de lo que exporta, como el banano, y regala las flores marchitas en febrero. Como todo está conectado, como decía el prusiano, esto nos regresa de golpe a Boletín y elegía de las mitas de César Dávila Andrade, porque aún el racismo, la inequidad económica y la separación de clases es una constante: “Y a yacer con viracochas, / nuestras flores de dos muslos, / para traer al mestizo y verdugo venidero”.
Tal vez por estos motivos, sea aún más penoso que precisamente en estos días los fondos destinados a la cultura sean menguados. Acaso sea una estrategia para la desmemoria. Milan Kundera lo advierte: “Para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruye sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza a olvidar lo que es y lo que ha sido”. Al mirar la oferta de feria de última hora de ciertos candidatos es vital recordar a Simón Rodríguez: “Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra”. Hay que estar atentos frente a las urnas.

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