El futuro del pasado

- 14 de mayo de 2018 - 00:00

No se trata de una supuesta película “Volver al Futuro IV” ni de una expresión perifrástica del presente. Cuando escribimos, debemos tener presente la concordancia verbal de los tiempos. Es como armar un rompecabezas de un paisaje: cielo con cielo, tierra con tierra. Lo mismo sucede con los tiempos verbales: presente con presente, pasado con pasado. Si estoy hablando del pasado no puedo mezclarlo con el presente. “Napoleón era bajito, mide 1,5 metros”. ¡Mal! “Napoleón era bajito, medía 1,5 metros”. ¡Bien!  El problema surge cuando estamos hablando del pasado y queremos referirnos al futuro de ese pasado. Un ejemplo explicará el problema. Si este momento golpean su puerta, usted se pregunta: “¿Quién será?”. Relate esa experiencia mañana: “Ayer golpearon la puerta y me pregunté: ¿Quién sería?”. Fíjense que ya no dijo: ¿quién será? Dijo ¿quién sería? Esa forma verbal es muy fácil de construir, basta añadir –ía, -ías, -íamos, -ían al verbo en infinitivo. Es el tiempo condicional según Andrés Bello (otros lo llaman modo). Uno de sus usos es el de futuro del pasado. Esta mañana usted dice: “Esta noche iré a cenar”. Pero el día de mañana usted dirá: “Ayer de mañana dije que anoche iría a cenar”. ¡Buen provecho!

Volviendo al pasado, gracias al mundo de comunicación al instante en el cual vivimos, hemos oído una particularidad del español europeo. Mientras los hispanoamericanos usamos el pasado simple en las noticias (El Presidente firmó el acuerdo esta mañana), en Madrid usan más el pasado compuesto en las noticias (Esta mañana, el Rey ha firmado el acuerdo). Por si acaso, uso pasado como sinónimo de pretérito. Esta diferencia muestra una evolución diferente de las dos variantes de la lengua. En España la tendencia es expresarse con más palabras y los tiempos compuestos calzan en esa moda. Pero en la América de habla española (como en las Islas Canarias), la tendencia es simplificar la expresión y los tiempos simples nos quedan “al pelo”. (O)