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Ecuador/Vie.14/May/2021

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Mariana Velasco

EE.UU. bajo la lupa

20 de enero de 2021 00:00

Washington, sede del legislativo en Estados Unidos, se transformó en una miasma de suspicacia y conflicto donde el concepto de verdad quedó pulverizado, erosionada la confianza en el sistema y la ira como denominador común. El ataque al Capitolio, dentro del escenario mundial, deja en entredicho la reputación de Estados Unidos.

Preocupados de que se repita la invasión al Capitolio, funcionarios de seguridad refuerzan e investigan a veinte y cinco mil miembros de las tropas. Varias ciudades y Washington están en alerta y bajo la lupa mundial previo el día de juramentación del demócrata Joe Biden, quien no desea distraer su agenda en los primeros días de su presidencia.

Solo tras las investigaciones se descubrirá sí en verdad se ayudó a integrantes de la turba que exploraran de antemano el edificio, o si permitieron la evasión de los magnetómetros de seguridad utilizados para vigilar el no ingreso de armas al recinto. Flota en el aire indignación y también miedo.

El caos político no es privilegio de los países en subdesarrollo ni de las potencias, cuando los dirigentes pierden el horizonte para gobernar y desde una presidencia, rebasan todos los límites y tensan las relaciones de la clase política. La reconciliación que necesita el país de las cincuenta estrellas, es un desafío que podría resultar abrumador para cualquier presidente sin un consenso bipartidista más amplio.

El mundo es testigo de cómo Trump buscó anular una elección democrática que perdió, denunciando falsamente un fraude generalizado, presionando a otros republicanos e incluso a su vicepresidente a apoyarlo y envío a una multitud de seguidores revoltosos al Capitolio a “luchar como el demonio”.

Después del desastre político y emocional, el republicano Trump, bajo la acusación de ‘incitación a la insurrección’ es sometido a un juicio político como una de las herramientas más importantes que la Constitución le otorga al Congreso para responsabilizar a los funcionarios gubernamentales, incluido el presidente, por incurrir en violaciones como mala conducta y abuso de poder.

La condena en un juicio político no descalificaría automáticamente a Trump para postularse a un futuro cargo público. Pero, si el Senado lo condena, la Constitución permite una votación posterior para impedir que el funcionario ocupe “cualquier cargo de honor, confianza o lucro en Estados Unidos”.

Se escuchan voces de que el narcisismo, podría llevar a Trump a otorgarse un indulto a sí mismo, lo que implicaría el uso de los poderes presidenciales extraordinario e inexplorado en la historia de ese país.

Es posible que el populista sea destituido pero casi con certeza terminará su mandato, lo que lo convertiría en una fuerza residual. Es más, hay personas que ven su derrota como un llamado a las armas y se consideran una fuerza porque una y otra vez, les dijo falsamente a sus seguidores que la elección había sido robada; las encuestas sugieren que millones de estadounidenses le creen.

A no dudarlo, Hollywood, sacará provecho de esta revuelta e intento de asalto al poder. Antes lo hizo y era ficción.