La educación en primera página

- 12 de febrero de 2019 - 00:00

Que la educación es prioridad nacional parecería que es un lugar común, pero, en la práctica, sigue siendo la columna vertebral de las políticas públicas, la primera página de los diarios y revistas en papel y digital de Ecuador.

A partir de hoy, y todos los martes, por invitación de EL TELÉGRAFO, publicaré una nota de opinión sobre el apasionante mundo de la educación, con varias miradas y una en especial: la construcción de un proyecto nacional de educación, que aluda a toda la sociedad y no solo a los profesores o autoridades, como parte de una propuesta plural que privilegie la formación de los ciudadanos; es decir, el principal índice de desarrollo humano junto con la salud y el empleo.

¿Por qué la educación en primera página? Simple y llanamente porque el sistema educativo dejó de ser la cenicienta de las políticas públicas.

La causa estriba en que la calidad, cobertura y gestión de la educación supera con largueza a otros sectores del Estado, incluidas las Fuerzas Armadas.

También porque todos los organismos internacionales, las constituciones y las leyes de las naciones, así como los líderes, pensadores e investigadores del planeta, coinciden en la urgencia de invertir en el talento, para lograr una meta central: la superación de la pobreza. Y no solamente de la pobreza económica y social, y sus causas, sino todo tipo de pobrezas como la pobreza moral, que corroe a nuestras sociedades y es el germen de otras violencias asimismo catastróficas, como la discriminación y su hermana mayor, la exclusión.

En este sentido, el papel de los medios de comunicación -radio, prensa, televisión y digital- y todos los mediadores -incluido usted, apreciado lector o lectora-, es trascendente en la sociedad del conocimiento, que tiende a convertirse en espectáculo, y donde los aprendizajes han salido de las aulas. La educación es un derecho, pero también un deber correlativo.

Bienvenidos a este espacio abierto, plural y democrático, donde no hay pensamiento único y su opinión cuenta. (O)