Verdaderas mentes lúcidas

- 30 de junio de 2019 - 00:00

Manejar la autoridad, los recursos económicos y adoptar decisiones con el potencial de incidir en la gente demanda el concurso de las personas más preparadas, de aquellas conocedoras de la realidad y que cuentan con sólidos cimientos morales.

Esto quiere decir que los políticos que el pueblo favorece con el voto y los expertos y técnicos que aquellos convocan para servir al ciudadano, deben reunir las credenciales necesarias para desempeñarse con responsabilidad, pues sus decisiones tienen el potencial de construir, pero también de arrasar. No requerimos mentes lúcidas para la mentira ni la zapada, sino para trabajar en serio por el país, con el propósito de sacarlo de la fosa en la que lo sumió el correato.

Sin embargo, señales preocupantes hacen pensar en lo difícil que resultará rescatar al Ecuador para dignificar a nuestro pueblo. Una de ellas sin duda es el caso de aquel dudoso sacerdote que con sus acciones retrata y condensa lo peor del estilo de quienes por una década abusaron del poder, hicieron tabla rasa de la ley, burlaron los controles y secaron las arcas fiscales.

Otra señal es la de una serie de figuras públicas de la última época que al parecer obtuvieron fraudulentamente títulos de posgrado, los cuales, en el marco de una falsa y cacareada meritocracia, les sirvieron para acceder a codiciados espacios de poder. Parece mentira, pero todavía hoy hay quienes extrañan y defienden tenazmente al gobierno anterior, pese a su escandalosa y comprobada ineptitud.

La sociedad en general debe despertar y quitarse la venda de los ojos para apreciar que requerimos transformaciones que solo con educación de calidad, rescate de valores y principios, y compromiso, lograremos concretar para enrumbar al Ecuador. No hay tiempo que perder, es urgente convocar a verdaderas mentes lúcidas, visionarias y comprometidas para actuar sin dilación, adoptar decisiones pendientes y, sepultar definitivamente el oprobioso pasado reciente. (O)

 

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