La economía es como una dónut

- 01 de julio de 2020 - 00:00

En los últimos días ha circulado en medios de prensa y en redes la noticia de que Ámsterdam, la capital más liberal del mundo, está implementando un nuevo modelo de desarrollo. A este modelo se lo ha llamado modelo de la dónut. Se trata de una metáfora, la economía se la compara con esas pequeñas tortas bañadas en chocolate o mermelada. La gestora de este modelo es Kate Raworth, una economista británica que reniega de su título profesional por no estar de acuerdo en la concepción “científica” contemporánea de la economía.

La metáfora de la dónut describe un modelo económico basado en la conjugación entre el bienestar humano con la sostenibilidad del planeta. Para ello propone que debemos frenar el crecimiento económico para equilibrar entre las necesidades humanas y los límites del planeta.

La dónut estaría limitada por dos círculos concéntricos: Un círculo concéntrico interno que contiene a las necesidades universalmente no satisfechas y que deberían ser atendidas tales como agua, alimentación, educación, respeto a la diversidad de género, paz, justicia, derechos humanos… A su vez, el círculo concéntrico externo marca el límite ecológico del planeta y que no debemos sobrepasarlo. Si lo rebasamos, se agudizarán aún más la polución química del aire, la acidificación de los océanos, el debilitamiento de la biodiversidad, la aceleración del cambio climático y otros factores de destrucción del planeta.

Sin embargo, este “modelo” no deja de ser utópico. Nos remite a una visión optimista un tanto romántica. Se desarrolla en un mundo en el que se desconocen las relaciones políticas y sociales del mundo real. Nos preguntamos cómo los grandes centros del poder mundial podrían renunciar a su poder económico y político hegemónico.

Por naif, utópica, romántica, soñadora que pueda ser la propuesta del modelo de la dónut, si el mundo desarrollado no toma en cuenta este proyecto, el estallido social se irá agravando cada día más. (O)

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