Del dolor a la resiliencia

- 26 de enero de 2020 - 00:00

¿Cómo puede nacer la resiliencia de un hecho tan traumático como la violación sexual de una hija?  Eunice Palma es la madre de una niña violada a los dos añitos de edad; actualmente la niña ya tiene seis y Eunice es madre soltera de cuatro niños más.

Cuando sucedieron estos trágicos hechos, Eunice trabajaba como empleada doméstica en la casa de un funcionario del Municipio de Santo Domingo de los Tsáchilas. Después del examen médico-legal se concluye que la niña no fue penetrada sexualmente;  sin embargo, la niña era portadora de una enfermedad venérea. Se ordena que el denunciado y los hermanos de la niña se sometan a exámenes para determinar su procedencia;  el único que arrojó resultados positivos fue el denunciado.

Pese a ello, los informes achacan la aparición de esta enfermedad a la falta de aseo de la niña. ¿Por qué los operadores de justicia ordenaron que los hermanos de la víctima se sometan a este examen? Consideraron que, por la situación de pobreza y vulnerabilidad de esta familia, el depredador estaba entre ellos. Esta no fue la única revictimización que sufrió Eunice: a pesar de que la prueba de la cámara de Gesell corroboró la denuncia, los fiscales concluyeron que todo era producto de su imaginación y se archivó la causa.

En ciudades como Santo Domingo, la justicia se permite realizar ciertas prácticas que rayan en lo abominable, grotesco y canallesco. Y, llama la atención que órganos superiores no estén al tanto de estas claras violaciones a los procesos que provienen de tráfico de influencias y compadrazgos. Pese a este escenario adverso, que criminaliza la pobreza y el entorno social, Eunice sigue buscando justicia para su niña. Esta mujer en situación de vulnerabilidad, se ha transformado en un referente de lucha; y muchas otras víctimas de violencia machista, que en su pequeña ciudad guardaban silencio, se unieron a esta valiente mujer. Ese es el poder multiplicador de la resiliencia. (O)

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