Método D’Hondt versus método Webster

- 12 de diciembre de 2019 - 00:00

Podemos definir las diferencias entre estas dos herramientas cuantitativas como el proceso que, tras escrutar todos los votos, se calcula una serie de cocientes para cada lista.

En el método D’Hondt, estos cocientes toman la forma Q i, k = D i, k = M i / (S + 1); y en el método Sainte-Laguë (Webster) son: Q i, k = S i, k = M i / (2 S + 1), donde M i es el número de votos recibidos por la lista y S el número de escaños atribuidos a los partidos hasta ese momento (al inicio es 0 para todos los partidos). Si se están repartiendo n escaños, se toman los n mejores cocientes Q i, k y se otorga un escaño por cada cociente elegido.

Puesto en palabras normales, el método D’Hondt beneficia a los partidos con mucha votación, pues sus cocientes otorgan mayor número de escaños de acuerdo a la proporcionalidad de la votación. Es un peligro en el caso de partidos hegemónicos que quieran mantener indefinidamente el poder, pues les da control de los entes colegiados (Congreso, concejos municipales, etc.). Sin embargo, permite que los gobiernos presidencialistas puedan gobernar con relativa comodidad.

El método de Webster, por otra parte, utiliza cocientes que permiten representación de los partidos que tienen muy baja votación, lo cual apunta a una mayor participación en cierta forma democrática, pero definitivamente, atomiza a los entes colegiados, lo cual hace que no haya claras mayorías. En gobiernos presidencialistas, obliga a una permanente negociación con minorías que no son representativas para lograr consensos. Y lo que es peor, en un entorno de probada corrupción, hace que la decisión de un representante sea muy costosamente negociada.

Con el método D’Hondt, el expresidente Correa logró mayoría parlamentaria en la Asamblea por una década, pues su movimiento político tenía una tremenda votación. Esto anuló a los partidos tradicionales e impidió que la Asamblea fiscalice y legisle. El cambio de gobierno logró que AP se divida y los otros movimientos y partidos sufrieron también escisiones, lo cual lleva a que el presidente Moreno deba negociar casi individualmente sus propuestas. Y con Webster eso puede empeorar. (O)