Desde el territorio ancestral al Presidente

- 11 de abril de 2018 - 00:00

Presidente Lenín Moreno: Déjeme decirle, es tiempo de ajuste de cuentas con el Estado ecuatoriano, con el central, escondido en las alturas de Quito, y el territorial repartido en parroquias, municipios y provincia. Que sea el mayor homenaje a las vidas sacrificadas de comuneros afroecuatorianos (mujeres y hombres) durante décadas, y de los soldados, las últimas.

Todas, en el norte de Esmeraldas. Usted dice que su Gobierno es de todos (suprimí unas urgentes comillas), pero nos debe el diálogo frontal y resolutivo con las comunidades negras e indígenas de la provincia de Esmeraldas. Si se da, presidente Moreno, habrá pasado de la proclama al cumplimiento de la palabra. Para nosotros, comuneros negros e indígenas, aún tiene valor la palabra de quien sea. Mucho más la presidencial.

En Tululbí, Timbiré, Wimbí, Playa de Oro; en la comuna Río Santiago Cayapas y centenares de asentamientos poblacionales, creemos que usted conoce una parte de las causas de la violencia, la que percibe y aquella que interesa a ciertos grupos del país y del otro lado de la raya (Colombia, para más señas). Los lodos que trajeron estas polvaredas comenzaron con la desterritorialización, es decir, la pérdida del territorio de las comunidades negras e indígenas. ¿Cómo ocurrió? Por despojo de tierras comunales e individuales, para sembrar palma aceitera y por la minería jamás regulada por ningún organismo del Estado. Y este jazzman apenas le recordará los millones de hectáreas de bosque, desaparecidas sin beneficio social para las comunidades.

El maestro del pensamiento crítico Juan García Salazar (+) produjo, de su trashumancia por el norte de Esmeraldas, decenas de miles de documentos, algunos son libros de lectura imprescindible para no repetir análisis, decisiones y ejecuciones estatales equivocadas. Esos papeles “hablan”, presidente Lenín Moreno, sobre nuestra inconformidad con el Estado ausente. Si llega es para atormentar a las comunidades. Por ahora, hasta aquí, Presidente. (O)