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Xavier Guerrero Pérez

Desde la comodidad

07 de diciembre de 2020 00:00

Puedo comprender las buenas intenciones, pero lamentablemente debo decir que no son suficientes para solucionar el problema. Digo esto en virtud de que recientemente leí la propuesta que hacían varias personas en redes sociales, frente a la complicada situación que atraviesan quienes están en el desempleo.

En concreto, personas aseveraban que aquellos que son parte del frente que tiene empleo formal -ellos incluidas- elijan a algún núcleo familiar que conozcan que esté fuera de ese frente para brindarles la cena navideña y, de haber menores, se entreguen regalos. Ciertamente es una propuesta noble, pero la considero muy cómoda. Paso a explicar.

(Atención: exceptuando a quienes cuentan con un empleo formal, pero que su remuneración les permite mantener un nivel de vida digno, o como me decían mis padres: “(…) ni mucho, ni poco, solamente lo necesario para vivir modestamente”).

Quienes cuentan con un empleo formal y ganan bien: A quienes les tocaron sus puertas por un tema específico ¿Los ayudaron? Pudiendo contratar más personas ¿Lo hicieron? ¿Se pone fin a la situación ecuatoriana brindando una cena navideña y regalos a una familia, que, es altamente probable que no desea tan solo una vez “el pescado”, sino “la caña para pescar”?

Y, aunque tal vez es obvio: ¿Solo ese día (de los 364 días restantes) quienes están desempleados podrán alimentarse? Las respuestas estarían dadas ante el simple hecho de que el problema no se termina con esa propuesta. De ahí que, estimo que es más sencillo para una persona con suficientes recursos económicos el “desprenderse” de algo a partir de su comodidad (desconociendo hasta qué punto “ese algo” para esa persona implica sacrificio) y con ello clamarse a sí mismo y al mundo: “Ya cumplí”.

Debo enfatizar que guardo absoluto respeto a las personas que suscriben dicha propuesta, y a quienes buscan extender la mano amiga en consecuencia, pero creo que así estamos muy lejos de esa cooperación efectiva como la pedía santa Madre Teresa de Calcuta: “Hasta que duela”.

¿Qué hacer? En Ecuador quien está llamado a generar empleo es el sector privado. No demos un día de ilusión. Brindemos empleo, con salarios dignos que producen 365 días de felicidad. Se dirá: el Gobierno debe brindar incentivos. Creo este Gobierno ha hecho su esfuerzo. Ya no exijamos más y actuemos.

 

 

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