El derecho a la ciudad: vehículos y peatones

- 30 de octubre de 2018 - 00:00

La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) designó el 31 de octubre como el Día Mundial de las Ciudades desde 2014, sustentada en la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible de Río de Janeiro de 2012, en reconocimiento al rol de las ciudades como motores de crecimiento y en el marco de la planificación y desarrollo sostenible económico, social y ambiental.

Según la ONU, el crecimiento urbano registró en 2015 a 4.000 millones de personas, es decir el 54% de la población mundial, lo que implica el aumento de habitantes en barrios marginales, degradación ambiental, desertificación, pérdida de diversidad biológica y vulnerabilidad ante desastres naturales y antrópicos.

En Ecuador, un signo del crecimiento urbano es el aumento del tráfico vehicular, responsable de las mayores cargas contaminantes, de la ocupación del espacio en las ciudades y la segunda causa de muerte por hechos violentos.

Alrededor del tema de automotores, tráfico y transporte público se encuentra un círculo no resuelto de intereses económicos, planificación municipal y derechos de usuarios y peatones.

En el caso de Ecuador y Quito, la Asociación de Empresas Automotrices calculaba sus ingresos en $ 10 millones en 2017, mientras la Agencia Metropolitana de Tránsito registró el aumento de matriculación de 2014 de 376.253 vehículos a 435.629 en 2017.

El Municipio de Quito plantea un sistema que articule vialidad, transporte, tránsito y seguridad, mientras que los usuarios esperan un servicio de transporte público cercano, continuo, cómodo, seguro, económico y rápido desde la periferia y en el centro, que evite el uso de vehículos particulares, el ejemplo de Ámsterdam y Florencia de los años 90 es viable, siempre y cuando se mejore el sistema público, las vías peatonales y ciclovías; con ello, además, los peatones podrían caminar de manera sana, segura y amable; para enfrentar un mundo que, a decir de Eduardo Galeano, “se ha motorizado aceleradamente… y los medios públicos de transporte han cedido paso al coche privado” y los intereses que rodean su negocio. (O)