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Ecuador/Vie.30/Jul/2021

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Diego Salgado Ribadeneira

Democracia directa

19 de mayo de 2021 00:00

La gente inteligente encontró una práctica para administrar los asuntos públicos en procura del bien de la mayoría. Esa práctica la conocemos como democracia.

Primero los “patricios” de Atenas. Ahí los hombres de poder económico fueron, de manera exclusiva, quienes podían dedicarse a la política, es decir a la acción del poder público, la de decidir los destinos, de la ciudad, luego del Estado, mientras los pobres y los esclavos se dedicaban a la labranza del campo y al pastoreo de animales.

Los ciudadanos que ejercían el poder político cabían, físicamente, en un ágora desde donde exponían sus pensamientos y pronunciaban las propuestas de políticas públicas. Algunos intelectuales han señalado este ejercicio en Atenas del siglo V a.C. como “democracia directa”, es decir el sistema político que ejercían los ciudadanos, sin intermediarios.

Han pasado siglos para desarrollar el concepto de República como lo conocemos hoy, que incluye un estado de derecho, en donde se aplica el sistema de elecciones universales y libres. Vivimos una democracia representativa, o sea, los electores eligen a sus representantes al Poder Legislativo y a su gobernante, jefe del Poder Ejecutivo. Cada Poder, tiene sus responsabilidades exclusivas y limitaciones, para propiciar el equilibrio entre los poderes públicos.

La República del Ecuador no es ajena a este sistema político, cada cuatro años se eligen 137 representantes del pueblo, se convierten en los mandatarios y sus electores en sus mandantes.

La revolución informática resultó, también, en una revolución política. Los mandatarios opinan sobre los temas públicos de su interés, es más, influencian a sus mandantes directamente, vía Facebook o Twitter, los usuarios interesados dan su criterio, cientos de miles de electores están conectados a esas redes sociales, sin embargo, aún no son suficientes como para llamar al sistema democrático, “democracia directa”, los asuntos públicos no se resuelven en “la nube”.

En el país es limitada la conexión de los ciudadanos a la tecnología, según las estadísticas, menos del 10% de los electores estarían en Twitter.

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