Decididos negativamente

- 06 de julio de 2018 - 00:00

Cuando optamos por un estilo de vida personal, por nuestra manera de relacionarnos o por cierto modelo de sociedad, es muy importante estar claros sobre lo que no queremos. Parece que cuando nos decidimos negativamente, nos llama más la atención…

Por ejemplo, damos más importancia a los 10 Mandamientos del Antiguo Testamento de la Biblia redactados negativamente, que a las 8 Bienaventuranzas o Caminos de la Felicidad de Jesús. En la situación actual, tres me parecen ser las opciones negativas que debemos tomar: ser anticapitalistas, antiimperialistas y antiindividualistas.

Hace 100 años, Carlos Marx, el primero, sistematizó la perversidad del sistema capitalista describiendo cómo el lucro desmedido y las ganancias sin límite ni moral son las dos ruedas sin frenos del capitalismo ahora globalizado. Pero no hace falta haber leído Marx para darse cuenta de esto: la Biblia, Jesús, san Pablo y los papas lo denunciaron a lo largo de 3.000 años. Y seguimos tan fácilmente poner primero el dinero en nuestras grandes líneas de vida personal, familiar, profesional, social y religiosa.

En nuestro tiempo son muy evidentes los desastres que causan las grandes multinacionales del comercio, de la información, de los medicamentos y de las armas, para limitarnos a estas cuatro “bestias apocalípticas” que llevan irremediablemente a la muerte de la naturaleza y millones de personas. El problema es que caemos muy fácilmente en la complicidad. ¿Cuándo aprenderemos a decir “no”?

Lastimosamente parece que somos naturalmente individualistas. Conocemos el dicho: “¡Primero yo, segundo yo y tercero yo!”. ¿Cuándo buscaremos ser organizados, a lo menos “como los animales”?

¿Nos hemos dado cuenta de que con nuestras actitudes financieras, mercantilistas e individualistas colaboramos muy eficazmente al empobrecimiento de nuestros hermanos y a la destrucción de la naturaleza? Seamos decididamente negativos y decididos negativamente a vivir de manera humanista, fraternal y organizada, porque son más eficaces “las protestas con propuestas”. (O)