El debate de ideas en tiempos modernos

- 01 de octubre de 2020 - 00:00

En estos días en los que el acceso a la información ha llegado a generar una sobresaturación de contenido, la actividad de discusión de ideas requiere un reaprendizaje de los viejos conceptos sobre la teoría del conocimiento, para así poder quizás recuperar el valor del debate como una de las herramientas sociales más útiles, la cual bien utilizada puede generar aprendizaje y crecimiento en las sociedades.

Dando una breve mirada a la antigüedad sobre este tema, en la Ética a Nicómaco, por ejemplo, Aristóteles (384/322) propuso tres enfoques del conocimiento: El primero fue acuñado como "Episteme" relacionado con el conocimiento basado en evidencia y la racionalidad analítica, que posteriormente derivó en la Epistemología, área encargada de estudiar la generación del conocimiento científico. El segundo se definió como "Techné" que representa la racionalidad práctica, o el oficio desarrollado por los humanos. Este tipo de conocimiento es pragmático, variable y dependiente del contexto. Hoy en día se conoce como técnica.

El tercero se llamó "Phronesis", un tipo de conocimiento impulsado por valores humanos, como la ética y la moral. En nuestros días se conoce como razonamiento subjetivo; siendo este la opinión de un individuo basada en su proceso de pensamiento.

Aunque todos estos enfoques hacia el conocimiento tienen su valor intrínseco y han sido utilizados por la humanidad durante varios siglos, en gran parte del debate moderno se ha perdido totalmente el rumbo, mezclado sin entendimiento el conocimiento científico, la técnica y el razonamiento subjetivo. Así entonces y como resultado, incluso los proyectos de ley en Ecuador son analizados sin una base fundamental de rigurosidad. El último ejemplo es el veto total al Código Orgánico de la Salud por parte del Gobierno. En lugar de realizar un análisis basado en evidencia académica, el razonamiento subjetivo primó en la decisión, aduciendo supuestas fallas de concepto. De haber sido ese el caso, el trabajo con la academia podía servir para resolver inconvenientes, pero la verdad es que no hubo voluntad política para ello.

El gobierno no solo veta leyes, también aporta a la confusión en el debate ecuatoriano de forma irresponsable, creando una sociedad con mucha información y opiniones, pero con cade vez menos conocimiento verdadero. (O)

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