De salvatajes oligárquicos a la solidaridad

- 27 de abril de 2016 - 00:00

A pocos días de la tragedia, algunos políticos y columnistas se han referido a varios temas que rayan en la politiquería; diversos aspectos del manejo de la economía y propuestas del Gobierno para enfrentar la actual crítica situación, derivada de la pérdida de ingresos petroleros (más de $ 7.000 millones), reducción de ingresos fiscales y liquidez de la economía; apreciación del dólar y devaluaciones de varios países, que afectan la balanza comercial, así como dificultades para obtener crédito externo. A lo que se suma los efectos económicos del terremoto. Aún no hay cálculos, pero será mucho más de $ 3.000 millones los necesarios para construir y reconstruir la infraestructura afectada.

Los proyectos de leyes buscan financiamiento parcial ($ 1.090 millones) y observan el principio de proporcionalidad a los ingresos (salarios, utilidades, patrimonio). El tema polémico es el aumento temporal del IVA, no obstante estar exonerado del pago el 90% de alimentos y el 100% de medicinas. El destino de esos recursos, que deben ser especialmente administrados y monitorizados, tendrá finalidad social solidaria y de recuperación económica. Cuando medio les tocan sus bolsillos, analistas y políticos, a órdenes de poderosos empresarios, a través de sus medios y voceros,  han expresado ya sus críticas con la acostumbrada cantaleta. Se oponen a los impuestos, claman por inversión extranjera indiscriminada, reclaman ‘garantías’ y ‘seguridades’, las más increíbles, para obtener altas rentabilidades de sus capitales, dicen ahora defender a los pobres, a los que siempre han marginado, explotado, maltratado. Insisten en afirmar que el modelo económico del Gobierno ha ‘fracasado’, que hubo ‘despilfarro’, que se ha sobreendeudado; hay un Estado ‘obeso’, que quieren desmantelar, despidiendo en masa a los empleados públicos. Deliran por volver al FMI y sus políticas neoliberales. Es la gran propuesta, a la que ahora agregan el modelo posterremoto de Piñera, expresidente chileno de ultraderecha.

Se olvidan de las barbaridades que hicieron en los gobiernos de la partidocracia, entregada a la banca corrupta.

Buscan confundir, quieren volver a los chulqueros internacionales. Tienen la desfachatez de quejarse de que no se ha previsto ‘fondos de contingencia’, es decir los ‘fonditos’ de ahorros para sus travesuras y entretenimientos, al igual que los fondos para gastos reservados de los gobiernos. Imagínense cuánto hubiera tenido el país si los recursos públicos atracados, entregados a la oligarquía (’sucretización’ de Osvaldo Hurtado, $ 1.300 millones y ‘salvataje’ bancario de Jamil Mahuad, $ 6.500 millones), los tuviéramos como ‘fondo de contingencia’ a valor presente; sumarían decenas de miles de millones, suficientes para enfrentar varias severas emergencias.

Está claro, una vez más, que no es posible esperar apoyos, menos lograr acuerdos con la derecha recalcitrante, alineada con las políticas de entrega, saqueo y explotación, evasión de impuestos, ‘paraísos’ fiscales y exportación de capitales, estafas de la banca, que tenían al BCE como el gran fondo (no ‘fondito’) para sus prácticas de saqueo, junto con sus mañosas políticas de ‘toma y daca’ y de reparto de la ‘troncha’; esto es el Estado y sus recursos.

El Gobierno debe concertar con los sectores progresistas y empresarios con sentido de país un plan de emergencia para superar la actual coyuntura crítica, agravada por los efectos del terremoto y para la reconstrucción. Medio les tocan los bolsillos y se les acaba la solidaridad y nos convidan otra vez al relajo de siempre. No entienden que desde hace una década no hay salvatajes oligárquicos; sí hay, en cambio, solidaridad con los sectores populares. (O)