De las glorias a privilegios y mala conducta

14 de septiembre de 2016 00:00

El respeto a las FF.AA. y el reconocimiento de sus históricos roles y acción, por la independencia de la nación y las libertades, como en los tiempos de Bolívar, Sucre, Eloy Alfaro, no está en juego. Sus glorias están latentes.

Lo que está en cuestión es que ciertos elementos de la cúpula militar, utilizando algunos oficiales de menor rango y otros pasivos, usufructuarios de ciertos privilegios, con el apoyo de la derecha, han desatado una malhadada campaña, de cuasi confrontación con el Gobierno, con actitudes alevosas y altaneras contra el Presidente de la República. Han quedado al descubierto el exjefe del Comando Conjunto González y otros de menor rango (Silva, Ortega, etc.), que actúan en perfecta coordinación y cuentan con el apoyo de partidos de derecha, ciertos medios, periodistas y analistas a su servicio.

El reciente problema nace del tema del Instituto de Seguridad Social de la FF.AA. (Issfa) y sus ya publicitados privilegios (pensiones y cesantías 2 y 3 veces más altas que las del IESS), y por la posición correcta del Presidente, de negarse a cancelar un enorme sobrevalor ($ 41 millones) por la compra de terrenos en Los Samanes, negociados en forma inadecuada por el Ministerio del Ambiente.

Fue el motivo para revisar la ley del Issfa y a su vez el pretexto para este movimiento militar que raya en lo subversivo y, en lo ético, en acciones inconstitucionales. El Presidente y el Ministro de Defensa han reclamado y censurado esta conducta, que incluye la utilización de cifras engañosas y supuestos alarmistas sobre el Issfa; desatando una campaña contra el Jefe del Estado que, como los anteriores, a no dudarlo, es la más alta autoridad de la FF.AA. y la Policía, al margen de leguleyadas, lo que no admite interpretaciones antojadizas.

Esta grotesca conducta se ha expresado en las recientes decisiones de algunos Consejos de Disciplina, que han sido desechadas por los jueces, con las que se buscaba ignorar atrevidas y politiqueras opiniones de oficiales de menor rango, que ofendían y minimizaban la presencia del Presidente en los quehaceres de las FF.AA, olvidando que él y solo él decide sobre los nombramientos de cada uno de los jefes de las distintas ramas y del Comando Conjunto, a quienes puede remover; el presupuesto, por tanto, la compra de armas e infraestructura; convenios internacionales y conflictos, en función de estrategias de desarrollo y de la política internacional que conduce.

Desconocer esto y expresar trivialidades, junto a mentir, pretendiendo justificar diversos privilegios de la oficialidad frente a la tropa y la sociedad civil, solo busca confundir, lo que es atentatorio al orden constituido y a la democracia; máxime si afirman que son la ‘columna vertebral’ de la patria, disminuyendo la importancia que todos los sectores tienen en la construcción, desarrollo y defensa de la nación; estando en primer plano la clase trabajadora, que produce, aunque en difíciles escenarios, los bienes y servicios para la sociedad.

Se debe defender la democracia, poniendo en su lugar a estos altaneros, obligándolos, por todos los medios legales, a que la respeten, lo mismo que a la autoridad del Presidente, recordándoles que la Constitución obliga a la institución a subordinarse al poder civil; que el pueblo no ha perdido la memoria de los extravíos, corruptelas y excesos de ciertos militarotes retrógrados, sumisos al poder oligárquico e imperial, que los condujo a aventuras dictatoriales, apoyo a golpes de Estado, represión y crímenes contra dirigentes populares; y que a esos tiempos el país no regresará.

Bien ha expresado el Presidente que hay conspiradores en las FF.AA. y que se jugará la vida en la lucha por defender la democracia, para lo cual cuenta con amplio apoyo popular. (O)

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