De consumidores a productores

03 de mayo de 2016 00:00

Un ingreso salarial sostenido, que cubra la canasta básica familiar, es un gran paso adelante y necesario hacia la equidad, pero puede ir en dirección errada en la medida en que el beneficiario tome el camino del consumismo, obnubilado por un ascenso en la movilidad social hacia una clase media.

Es necesario un cambio cultural que erradique valores negativos en busca de la descolonización de la mente hacia la innovación. Lo reconoce René Ramírez, secretario nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación: “El cambio de valores para construir ciudadanía solidaria no ha sido trabajado políticamente en toda su magnitud y, como consecuencia de los cambios redistributivos, se ha multiplicado la cantidad de consumidores con voracidad de más, sin límite ecológico ni ético”. (En entrevista al director de este diario).

El paso en la dirección acertada es convertirse de solo consumidor en productor. Mejor aún si se lo hace en forma comunitaria, para avanzar hacia la meta propuesta del Sumak Kawsay.

“El Buen Vivir empezará a ser una realidad”, sostiene con razón el boliviano Pablo Solón Romero, “cuando se empodere económicamente a la sociedad como productores y no solo como consumidores y receptores de bonos de ayuda social, y se promuevan actividades para recuperar el equilibrio perdido con la naturaleza”. Su reflexión aporta  propuestas, entre otras, el apuntalamiento de una energía solar comunitaria, municipal y familiar que convierta al consumidor de electricidad en productor de energía. Sostiene que Bolivia puede colocarse a la vanguardia de una verdadera revolución energética solar comunitaria.

Es lo que para Ecuador ha venido proclamando desde hace años el Ing. Gilberto Montoya Gallo: “Ecuador podría emerger como líder en la utilización de energías renovables, en particular de la solar y eólica, si hay voluntad política para invertir en megaproyectos”. Pero debe ser un esfuerzo apoyado en tecnología y talento comunitario a escala de la Patria Grande Latinoamericana. Considera, además, que no es utópico lograr que indígenas y campesinos puedan convertirse de consumidores de electricidad en productores, generando energía solar en sus propios hogares, democratizando y descentralizando la generación de energía.

El Ing. Montoya no es un novato; inició actividades de investigación y desarrollo tecnológico de energías alternativas desde 1973. En sus catálogos aparecen modelos ya aplicados en la Amazonía, como el Yacuma Lodge, en  Tena, con energía fotoeléctrica que podrían generalizarse en los programas de reconstrucción en las zonas devastadas por el sismo, especialmente para viviendas.

“El tema de la energía solar comunitaria y familiar es solo una pequeña muestra”, dice Solón, para que pensemos fuera de los patrones tradicionales del ‘desarrollo’. Así mismo, debemos recuperar la propuesta de una nación agroecológica y agroforestal, “porque la verdadera riqueza de las naciones de aquí a unas décadas no estará en el extractivismo destructivo de materias primas, sino en la preservación de su biodiversidad, en la producción de productos ecológicos y en la convivencia con la naturaleza”. (O)

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