Darwinismo en el cáncer

03 de abril de 2011 - 00:00

Los pilares de Teoría de la Evolución o Teoría Sintética (unión del Darwinismo con la Genética): la selección natural, la supervivencia del más adaptado, las mutaciones más la variabilidad genética, pueden aplicarse al entendimiento actual del cáncer desde la medicina darwiniana.

El genoma de los humanos consta de 21 mil genes y está compuesto por 3 billones de letras químicas de la vida (Adenina, Guanina, Citocina y Timina). Investigando 2 mil genomas de varios tumores, se descubrieron cientos de nuevos genes involucrados en el origen, progresión y comportamiento de los cánceres. Un tumor maligno tiene entre mil a 10 mil mutaciones o cambios de una sola de las letras químicas de la secuencia de sus genes. Existen cánceres, como el de pulmón, que tienen hasta 100 mil cambios. Los cambios de una letra pueden ser diferentes en cada persona, aunque sea de la misma enfermedad. Puede haber una variación cada 30 mil letras químicas en el genoma, eso significa que la variabilidad personal de la secuencia de los genes es clave para el comportamiento de los cánceres: más o menos agresivos.


Durante la vida, las células se dividen constantemente y sus genes se copian en cada división, pero a veces esa copia contiene errores, que si bien suelen ser reparados por los mecanismos celulares normales, también llegan a transformar a esas células en malignas, porque actúan las determinantes evolutivas de mutación y adaptación al medio, con lo cual las células malignas se vuelven más aptas, compiten con las normales, triunfan sobre ellas y las reemplazan, hasta invadir los tejidos y producir el cáncer.

Hay 400 genes involucrados en el desarrollo de los cánceres: el 2% del genoma humano. Las mutaciones están inducidas por factores ambientales o externos, entre los más potentes: el sol (cáncer de piel) y el tabaco (de pulmón). Otros agentes inductores: los pesticidas, hidrocarburos, químicos en general, radiaciones.

Cada cáncer sigue su propio camino evolutivo. Sólo 90 mutaciones de varios genes de cáncer son conductores a la malignidad. Todos tenemos genes de cáncer en estado somnoliento, que ayudan a las células a cumplir sus funciones; pero cuando mutan se despiertan trastornando el aparataje celular.

Evolutivamente hablando, las células con mutaciones de sus genes tienen una ventaja selectiva y adaptativa. Sus mecanismos celulares las hacen invasivas a tejidos próximos (metástasis), cumpliendo los postulados evolutivos: selección, mutación genética, adaptación y prevalencia reproductiva.