Cuba, ejemplo de dignidad y soberanía

- 23 de marzo de 2016 - 00:00

La Revolución Cubana tiene 57 años. Se ha desarrollado y resistido con el esfuerzo heroico  de su pueblo y el apoyo de toda América Latina y la humanidad progresista. Sorteó enormes dificultades y no pudo ser derrotada por el imperialismo; siempre se mostró digna y solidaria; basta recordar que, no obstante sus apremios económicos, ofreció decenas de miles de becas y asistencia médica a los ecuatorianos y a gentes de todo el planeta.

Con estos antecedentes, en diciembre 2014 se anunció el restablecimiento de relaciones con EE.UU., rotas en 1961 por Eisenhower, sucesor de John F. Kennedy, cuyo gobierno organizó con la CIA la invasión a Cuba, iniciada con el desembarco de mercenarios en Bahía de Cochinos, nombre apropiado para los invasores imperialistas, que fueron derrotados. Desde 1962 se inició el embargo comercial a Cuba y aún persiste el criminal bloqueo a pesar del rechazo de la comunidad internacional, expresado en múltiples decisiones de la Asamblea General de la ONU, por aplastante mayoría, en la que solo votaron en contra EE.UU, claro está, y su incondicional ‘aliado’ Israel; eventualmente con una o dos abstenciones. Su levantamiento es exigido por Cuba para normalizar las relaciones, al igual que la entrega de Guantánamo, territorio ocupado por el imperio yanqui desde hace más de un siglo.

Por fin Obama, premio Nobel de la Paz (?!), inicia el proceso, respondiendo positivamente a esa demanda mundial. Después de 15 meses de avances en las negociaciones, visitó la tierra del prócer José Martí, de Fidel y Raúl, también del ‘Che’ Guevara, hombre universal y guerrillero heroico, que sin haber nacido en la isla luchó por su libertad. Se lo recibió con altivez y agradeció su gesto, a la par que le advirtió que entre los dos países hay profundas diferencias en temas fundamentales, y recalcó que Cuba no renunciará jamás al socialismo y no permitirá, como ha sido su posición histórica, interferencia alguna que pueda afectar ese destino escogido soberanamente por su pueblo. Lo que Obama admitió al expresar que solo Cuba puede escoger el destino que a bien tenga, Raúl Castro también recordó las enormes diferencias y concepciones de democracia, justicia social, derechos humanos, paz mundial, que hay entre los dos países.

Cuba, soberana y digna como es, ha llamado paralelamente a la unidad frente a la arremetida imperial contra los gobiernos y procesos progresistas en América Latina y especialmente contra la Revolución Bolivariana y su gobierno que enfrentan la agresión económica, mediática y psicológica, demandando que EE.UU. elimine la ratificada como torpe ‘orden ejecutiva’ que considera a ese hermano país como un ‘peligro’ para su seguridad nacional, lo que es ridículo. Dicha orden -además- claramente evidencia el doble discurso imperial frente a América Latina.

Qué estimulante es que la heroica Cuba, en esta nueva etapa, mantenga en alto su dignidad y altivez, no renuncie un centímetro a sus principios, al socialismo, máxima expresión de solidaridad y equidad, ajeno a toda forma de explotación del hombre por el hombre,  discriminaciones, a la extorsión comercial y financiera de unos países por otros, a la depredación de la naturaleza, a toda forma de neocolonialismo, a las guerras e invasiones que masacran centenares de miles de seres humanos.

La resistencia heroica de Cuba es un ejemplo para los pueblos del mundo que luchan por su libertad e independencia; y es referente universal, con reconocimiento pleno, por sus avances y elevados índices en los campos de educación, salud, deportes, desarrollo científico, y de su acción múltiple solidaria con cualquier pueblo del planeta. Más allá de las relaciones económicas, que son importantes, para Cuba están la dignidad, soberanía y solidaridad. Que lo tengan claro ciertos analistas y políticos de segundo nivel, sirvientes del capitalismo de rapiña. (O)