Carlos Silva Koppel

Cuarentena, ¿pensamos en los niños?

06 de julio de 2020 00:00

Se ha hablado de todo sobre el aislamiento, pero describiendo al mundo como uno exclusivo para los adultos. En la pandemia se demuestra que lo que decidimos y ejecutamos, está fuera del alcance de los niños reduciéndolos nada más al sometimiento de la sobre vigilancia de sus cuidadores. Que en ocasiones son sus mismos maltratadores.

La práctica del psicoanálisis con niños pudo haberse afectado de igual manera. El «sujeto niño» que yo recibía en el consultorio, migró a la atención en el espectro digital.

Difiriendo de cada caso, se ha desarrollado positivamente o un tanto mejor que estar en presencia física; agreguemos a esto que los niños no van al diván.

Considero que en la actualidad hay elementos que junto a la tecnología favorecen un trabajo psicológico con niños de forma virtual. Hablando de la serie de Netflix, los juegos Roblox o MineCraft, se dan sus elaboraciones y las intervenciones del psicoanalista.

Desde antes de la pandemia, he llevado el trabajo virtual con pequeños de varios países y ciudades, y solo se requiere que puedan hablar. La diferencia es que físicamente se encuentran en una locación que ya conocen, quedando solo la opción de hablar por videollamada. Hablar presentando a sus mascotas, sus juguetes, su casa, etc. La regla fundamental del psicoanálisis, la asociación libre, se consuma.

La atención clínica debe continuar y la demanda de escucha de parte de los niños, en la condición actual, lo amerita con mayor razón cuando además impera el atosigo fordiano de la tarea escolar, cuyas escuelas promueven para justificar los cobros de la mensualidad y cumplir así con su objetivo de “enseñar”. Cuando se puede (es posible) aprender más con cualquier youtuber.

Comencé hablando de los niños, para terminar preguntado a los padres. A quienes las circunstancias (teletrabajo, desempleo, cuentas de luz, coyuntura, muertes, desamores) les ha golpeado en varios niveles, reflejando sus angustias a los hijos que a primera vista se mostraban contentísimos por pasar todo este tiempo con sus papás.

Los padres, ¿ya pensaron su función de padres en pandemia? (O)

Te recomendamos

Contenido externo patrocinado