CREO, la promesa

- 28 de enero de 2020 - 00:00

El movimiento CREO, a pesar de que su candidato a presidente, Guillermo Lasso, no resultó vencedor, tuvo su momento de mayor apogeo en la segunda vuelta de las elecciones de 2017. Guillermo Lasso logró aglutinar a mucha gente, cansada del autoritarismo, de las mentiras y de la corrupción. Prácticamente la mitad de los votos válidos. Pero las equivocaciones de CREO  han sido tantas y sus errores tales que parece increíble que ese resultado se haya logrado hace apenas tres años.

Quizás se pueda decir que hubo algunos errores de base. Ya en 2017, a mis ojos, CREO cometió dos equivocaciones estratégicas importantes: en primer lugar, puso a Andrés Páez como candidato a vicepresidente (seguramente CREO hubiese podido encontrar un candidato que le significase más adhesiones); en segundo, CREO se alió con SUMA, el movimiento de Mauricio Rodas (ya en 2017 Rodas era un alcalde desprestigiado a cuyo movimiento CREO le ayudó a obtener varios escaños sin que parezca que SUMA haya sumado (?) nada relevante). Estos son dos “aliados” que CREO ya no conserva. Malas jugadas donde las hay.

Por si fuera poco, perder de la nada lo que se ganó con esfuerzo, algunos de los miembros más notorios de CREO (o de su bloque) brillan por su conservadurismo a ultranza, por sus vetustos discursos y por sus propuestas desencajadas, ajenas a los intereses más inmediatos del país. Las encuestas dejan ver que CREO, hoy por hoy, no cosecha demasiado apoyo. Nuevamente, impresiona ver hacia atrás (a la votación que logró obtener el movimiento por encima de otros tradicionales) y observar el estado en que se encuentra ahora, a puertas de las elecciones de 2021.

CREO, se supone, debía representar una opción genuinamente liberal de cara hacia el futuro. Una opción, bien mirado, alternativa a la que representa, por su penosa historia, el PSC. No porque no haya cuadros valiosos allí (o en CREO), sino porque el país reclamaba (o reclama) una opción política lejos de las prácticas rancias y de las ideas ancladas al pasado que, en un país como el nuestro, tan lleno de problemas, no se pueden dejar de lado. Una opción liberal-democrática genuina aún parecería hacer falta. ¿Aún puede ser CREO? ¿O será, de cara al futuro, el nuevo “Partido Conservador”? (O)

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