Eliminar creencias dañinas e injusticias

- 09 de noviembre de 2018 - 00:00

Todas las personas y grupos sociales, desde las épocas más lejanas hasta el presente, en menor o mayor cantidad, tuvieron y mantienen en común creencias perjudiciales y comportamientos que afectan su desarrollo pleno y relaciones interpersonales desiguales de dominación y de injusticias.

Todavía, desde hace miles de años, se mantienen sistemas de vida injustos, como los intocables en la India, el machismo, formas modernas de esclavitud y discriminaciones por el color de la piel, sexuales, raciales, sociales, religiosas, culturales, nacionales y políticas que mantienen en marginación a personas y sociedades.

Muchas veces las creencias dañinas se las asume como “decisiones propias” y se siente que no se tiene derecho, que no se está capacitado, que se es inferior, que es propio de los hombres, que no le corresponde a las mujeres, que es obligación de los hijos, que siempre se debe obedecer a los padres, que corresponde a las esposas, que las costumbres son así, que las instituciones sociales y políticas son inamovibles, que el dinero es dañino, que las otras religiones son falsas, que los hábitos alimenticios son incambiables, que no queda otra cosa, que son naturales, que son propias de su identidad, etc. Las creencias que tenemos y que atentan contra los descubrimientos científicos, nuestras identidades, la conservación del medio ambiente, los derechos humanos y la eficiencia productiva deben ser eliminadas. Las creencias equivocadas se trasmiten por generaciones en las familias, las instituciones educativas y sociales y funcionan como órdenes conscientes e inconscientes.

Son percepciones, mandatos, prejuicios, mitos y reglas sin sentido y hasta estúpidas en múltiples temas que debemos eliminarlas y aprender a elegir otras creencias para acelerar nuestro crecimiento personal. Mientras tanto, las creencias dañinas son como cárceles mentales que, como dijo Herbert Marcuse, no necesitamos policías, porque los llevamos adentro. (O)