Corrupción y sus sutilezas (III)

- 24 de febrero de 2020 - 00:00

“(…) hay un tercer ejemplo, más sutil aún. ¡Y todo por la codicia! (…)”; así culminó la segunda entrega sobre el tema arriba indicado. Pretender que con estas entregas el tema quede culminado sería audaz. Partiendo de esa salvedad:

3) Suponga usted que la persona N.N., hoy por hoy tiene empleo, y que con la remuneración obtenida por ese empleo “le basta y sobra” para vivir, tanto él como los familiares que dependen de él (imagine dos personas más; los detalles no vienen al caso).

Ahora, cualquier ser humano con raciocinio podría comprender que nuestro amigo N.N., por diversas razones (nuevo integrante en la familia, o en planificación), busca incrementar sus ingresos, y logra conseguir otro empleo, donde la remuneración no es “cualquier pelo de cochino”. Pero los días transcurren y N.N., de manera inexplicable, consigue dos empleos adicionales. Es más, N.N. públicamente llega a afirmar –con una pizca de arrogancia– que tiene cuatro empleos, porque no le alcanza “para la papa”. 

Este tipo de situaciones, lamentablemente, existen. Más allá que sea legal o no, ¿es ético y moral? ¡No, ni de lejos! Ergo, es ser codicioso. Configura corrupción sutil. N.N. demuestra que sus ansias son por amasar riquezas, y con su actitud (y hay que decirlo) está robando la oportunidad a quienes no tienen empleo, de tenerlo. ¡Y es terrible, y no sé si nos hemos acostumbrado o lo toleramos! El papa Francisco lo ha dicho: “La codicia es (…) la causa principal de la corrupción”. Y también ha agregado, sobre quienes son como N.N.: “No se metan en política, harán mucho daño”.

El reciente Secretario Anticorrupción del Gobierno ecuatoriano, en entrevista-panel en Bajo la Lupa, tachó a la corrupción, citando a Kofi Annan: “una pandemia”. Y propuso (foco en los jóvenes): concurso para reflexionar sobre corrupción y luchar contra ella, pro prevención. ¡Involucrarnos es la forma! (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Tags:
Enlace corto:
Medios Públicos EP