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Ecuador/Vie.22/Oct/2021

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Simón Zavala Guzmán

La gula de la economía

18 de agosto de 2021 00:39

Es un hecho comprobado que hay una fuerte corriente dentro de la globalización de la economía para sacar los recursos económicos previsionales existentes en Cajas de Ahorro previsionales o en Instituciones tipo IESS, públicas o privadas, de diferentes partes del mundo, a fin de que esos ahorros entregados  por los trabajadores o servidores públicos y privados a dichas organizaciones con la contribución de los patronos, ingresen como dinero líquido en los aparatos productivos de los países, en los que, el gran, mediano y pequeño capital, se beneficiaría a través de inducir a un consumismo mucho más agresivo, que pese a la pandemia.

Se ha dicho que es necesario utilizar ese inmenso capital para generar inversiones y para crear fuentes de trabajo. La pregunta que me hago es: dónde está el dinero que ha generado desde hace muchos años el capitalismo? Por qué los ricos del mundo y las transnacionales que ganan anualmente inmensas cantidades de dinero, no lo vuelven a introducir en esos aparatos productivos como reinversiones y generadores de empleo? Por qué quieren apropiarse del dinero con el que se pagan las pensiones jubilares y que permite subsistir a un gran porcentaje de hombres y mujeres de avanzada edad y, que en muchos países pobres como el nuestro, sirven también para la subsistencia de sus familiares que no tienen trabajo. Cuál es la razón para que quieran seguir produciendo dinero hasta la gula sabiendo que cuando mueran no podrán llevarse ni un billete de a dólar en los bolsillos? Y que lo mismo sucederá con su descendencia. Esto es un misterio.

Junto a esto, y casi como una próxima realidad, va tomando cuerpo otra corriente que sostiene que los Estados y sus gobiernos ya no deben seguir manteniendo a los viejos, que esto significa un alto costo en los presupuestos y que se requiere ese dinero para pagar los bienes, obras y servicios públicos, principalmente. Un verdadero genocidio. Hay que matar a los viejos para que se sigan enriqueciendo los comerciantes de toda índole que no se sacian con lo que una clase media y los pobres de nuestros países les entrega diariamente comprando lo que requiere para sobrevivir.

Frente a estas dos desalmadas tesis pragmáticas de los personajes siniestros que han diseñado la economía del mundo para los próximos 79 años, los viejos alzamos con dignidad nuestra voz y decimos: ¡No lo vamos a permitir¡.

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