Compórtate, ya eres economista

- 18 de octubre de 2017 - 00:00

Una corriente considerable de la psicología sostiene que esta debe ser una ciencia del comportamiento, ya que este es lo único observable y medible en el ser humano. Por supuesto que esta simplificación no ha sido aceptada por todos. Noam Chomsky ha demostrado que al menos la adquisición del lenguaje no puede explicarse solo por la conducta.

En los albores del siglo XXI llega un investigador estadounidense y nos dice que la economía es una ciencia del comportamiento. Y acaba de ganar el Nobel de Economía 2017. Lo grave es que el comportamiento humano implica errores sistemáticos. Richard Thaler (Misbehaving: The Making of Behavioral Economics. New York, Norton and Co., 2015) explica que su aproximación no es del todo novedosa.

Adam Smith hablaba de exceso de autoconfianza y aversión a las pérdidas. Keynes introduce el término ‘finanzas conductuales’. Sin embargo, esos autores toparon el tema solo de manera tangencial, mientras Thaler es un economista conductual. Para él, son las decisiones económicas las mayores responsables de nuestros éxitos o fracasos a escala individual y sumadas esas decisiones de los individuos se producen ganancias o pérdidas a escala corporativa o estatal. Un ejemplo lo ilustra.

Si usted quiere hacer un préstamo, piensa en la cantidad que necesita y en cuánto puede pagar por mes. Si la cuota mensual no le va a quebrar, hace el préstamo. Pocas veces se preocupa por el tiempo que va a tener que pagar y rara vez averigua qué interés le están cobrando, para ver si está igual al promedio del mercado. Lo que acaba de hacer es una ‘contabilidad mental’, solo preocupada por la cuota mensual. Al tomar esa decisión económica, es decir, con su conducta económica, usted pierde. La suma de decisiones similares en miles de individuos da una gran ganancia al prestamista en cuestión. Varias conductas irracionales benefician a las empresas.

Thaler ha ido más allá de su carrera como académico. Es un escritor de libros de divulgación económica y tiene el don de explicar economía a los que no son economistas. Por eso se le contrató para una escena pequeña de la película premiada por la Academia The Big Short (La gran apuesta). En esa memorable escena, Thaler explica a Selena Gómez en un par de minutos la falacia de las hipotecas que condujeron a la bancarrota inmobiliaria que detonó la crisis económica del capitalismo central de 2008.

Richard Thaler tiene interés por otras especialidades. Sería extraordinario que los economistas se preocupen por otros campos disciplinarios, como la ecología. En 2008 publicó un libro sobre cómo mejorar las decisiones sobre salud, riqueza y felicidad. Su coautor fue el famoso abogado Cass Sunstein y la obra fue un éxito de librería, un best seller. Todos tomamos malas decisiones financieras y decisiones de vida. El libro vino así a suplir un vacío en los textos de autoayuda, no el típico y falso ‘Cómo ser rico en tres meses’, sino una guía para sobrevivir con alegría.

Thaler es un economista diferente, más humano si se quiere, y será uno de los más famosos premios Nobel de su especialidad. (O)