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Ecuador/Vie.22/Oct/2021

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Mariana Velasco

Civilidad política

22 de septiembre de 2021 00:48

La civilidad junto con la tolerancia, es una virtud básica de la convivencia política y consiste en la disposición para dar y pedir argumentos políticos en caso de conflicto; sin civilidad el espacio público se paraliza por la ausencia de diálogo y de un lenguaje común. En las contiendas políticas la civilidad se pone siempre a prueba ante el peso de los fanatismos y de la guerra sucia.

En este ámbito nuestro país no presenta buenas cuentas. Pese a la complejidad, el sistema democrático sigue en pie en Ecuador y en casi todos los países latinos, donde los efectos de la economía, reclamos populares, movilizaciones de distintos bandos, escalan durante todo el año en Latinoamérica. A pesar de ello, exhibe un panorama radicalmente diferente de hace cuatro décadas cuando la democracia era un espejismo.

En nuestros días y pese a todas sus carencias y el desequilibrio entre poder- pueblo se mantiene como si nadie encontrase la fórmula para calmar los ánimos y satisfacer las demandas.

Sin duda, la democracia es tanto un proceso como una meta y sólo con la plena participación ciudadana, órganos nacionales de gobierno, la sociedad civil y los individuos, puede tornarse  el ideal de democracia en una realidad para ser disfrutado por todos, en todos lados. A pesar de la estabilidad política y el progreso de la democracia, queda por trabajar en los problemas institucionales que afectan la gobernabilidad y el estado de derecho, la independencia y la relación entre los poderes del Estado.

Guillermo Lasso, fue elegido como presidente de la República y hoy cumple 120 días de gestión y ya debe enfrentar voces disonantes desde la otra orilla en búsqueda de milagros expres, así como restarle el apoyo político a su proyecto.! Hizo lo que debía hacer! Superó la meta de vacunar nueve millones de personas con las dos dosis contra el Covid 19. Muchos reconocen, valoran y aplauden; otros buscan aplastar el acelerador a fondo para presionar, demandar y exigir lo que en catorce años no hicieron.  Pese a la complejidad, gobernará hasta el 2024, porque vivimos en un sistema democrático de gobierno y fue elegido por la mayoría de los ciudadanos.! Así de simple!

Quienes no le dieron el voto y quienes sí, no ponen en duda su autoridad, porque desconocerla sería rechazar la legitimidad de la democracia, así como la voluntad de la mayoría de los compatriotas. Algunas veces no me gusta lo que hace, otras le aplaudo y no sé si llegaré a felicitarle. Más allá de las pasiones y odios, tiene aciertos y errores y nada tiene que ver con su legitimidad. Decir lo contrario, es no comprender que una práctica democrática es de idas y vueltas, donde el máximo y único soberano es el pueblo.

El país necesita un pacto de civilidad para lograr el compromiso real de partidos y de sus dirigentes para no alentar a simpatizantes a actuar contra los adversarios políticos y para ello, la principal señal de que se busca modificar el clima político debe ser el cambio en los discursos.

El presidente anunció qué, nos aproximamos a una consulta popular sobre varios temas de carácter político, más allá de si hay o no respaldo de la Asamblea Nacional a proyectos normativos que remita el Ejecutivo. Para ello, se requiere dejar las descalificaciones al contrincante y enfocarse principalmente en las propuestas que sirvan para mejorar la vida diaria del habitante del país.

Cuando se respete la postura política e ideológica del rival político, se apueste más por la ciudadanía y queden sepultados los discursos incendiarios, se habrá consolidado un eslabón importante en la vida democrática…

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