Cinismo e hipocresía al término de 2016

- 21 de diciembre de 2016 - 00:00

Es evidente que la economía después de contundentes logros desde 2007 reflota y proyecta una pronta recuperación, en contrario de lo que afirman ciertos analistas y sus medios. Varios de ellos, a lo largo de las décadas perdidas, con uno u otro gobierno de la partidocracia, contribuyeron al desastre nacional, a las crisis permanentes, privatizaciones, entrega del petróleo y la soberanía nacional; en una palabra, al sometimiento a las políticas neoliberales en contra del pueblo y de las actividades productivas, en beneficio de la bancocracia corrupta. Todo esto en un marco de extrema inestabilidad política y corrupción de elevados niveles, cuya expresión máxima fueron la ‘sucretización’ de Osvaldo Hurtado, el atraco bancario y el salvataje de Jamil Mahuad, precedido del congelamiento (incautación) de  depósitos y luego la imposición ilegal de la dolarización, como extensión del atraco, pasando por la entrega del 80% del petróleo, con la responsabilidad de todos y el indiscriminado endeudamiento externo, para pagar más y más deuda.

Cuánta corrupción de la partidocracia, que ahora, en campaña electoral con el liderazgo de Lasso, Nebot, Viteri, Dahik, Posso y otros, creyendo que el pueblo los ha olvidado, se exhiben como grandes técnicos, campeones de la ética e inocentes cuidadores del interés y dinero públicos. Estos cuentistas quisieron privatizar el IESS, manejaron el BCE, el Ministerio de Finanzas y la política monetaria con los representantes de los banqueros y del viejo poder, promocionaron los ‘ahorritos’ para entregarles más ventajas. A la educación y salud las marginaron en extremo. A los agricultores y pequeños industriales los olvidaron. Se propagó el desempleo y la pobreza; fue inevitable la emigración de millones.

¿Cómo pueden hablar de puntos más o menos del encaje bancario o coeficientes de liquidez, de tasas de interés y créditos, quienes manejaron con torpeza y perversidad la política económica, en favor de los banqueros y grandes exportadores, afectando la producción y el consumo? Nadie puede, responsablemente, analizar los problemas que tiene la economía nacional sin considerar los enormes efectos provocados por la baja del precio del petróleo que desde 2015 afectó la balanza comercial; los duros impactos del terremoto de abril; así como lo que el país tuvo que pagar a la ex Texaco Chevron, depredadoras de la Amazonía, por sus demandas internacionales, todo lo cual suma más de $ 15.000 millones, 14% del PIB y  50% del presupuesto del Estado. No pueden hacer abstracción de los límites de la dolarización, devaluaciones externas y apreciación del dólar.

Es ofensivo a la conciencia que los evasores de siempre critiquen las reformas tributarias, que los que atracaron el BCE estén preocupados por préstamos al Gobierno, que los que privilegiaron el pago de la deuda y el gasto suntuario y dilapidaron el presupuesto critiquen las medidas de gasto público, en especial el social; que los socios y sumisos de los chulqueros se refieran a los créditos externos, que los explotadores y sus voceros critiquen las tablas de salarios y el desempleo, que los representantes de los grandes ricos hablen de pobreza y se conduelan de la suerte de los indígenas a los que históricamente han despreciado y, por fin, que los violentos y represores defiendan acciones de terror de supuestos ambientalistas vinculados a ONG extranjeras y pueblos ancestrales, pues tanto la naturaleza como ellos siempre les importaron un rábano, jamás los protegieron, menos les sirvieron.

Están histéricos por retornar a sus perversidades, en nombre de los mercados, supuestas libertades y ‘su’ democracia de cartón.

Volverán a ser derrotados, aunque utilicen en sus listas a algunos confundidos o vendidos y a ciertos oficiales retirados, privilegiados con altas pensiones, más del doble de las mayores de los civiles. (O)