El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Lun.27/Sep/2021

Columnistas

Tendencias
Historias relacionadas
Fredy Lobato

Caudillismo, mesianismo y monarquismo

26 de octubre de 2019 00:00

En tiempos en que Evo Morales al igual que Hugo Chávez, hizo de todo lo legal y no legítimo para perennizarse en el poder, pese a que perdieron un referéndum que los impedía reelegirse; y pese a que se evidenciaron serias denuncias y lavado de dinero público en corrupción durante el gobierno de Lula, su partido, desde el retorno a la democracia no halla otra opción política en liderazgo. ¿Lo mismo se quiere hacer en Ecuador con Correa? El único sucesor del populismo velasquista y ahora otro gran ausente de la política.

Lula no huyó, se quedó para afrontar la cárcel y la justicia (buena o injusta). Brasil no tuvo independencia al estilo hispanoamericano. Siguió siendo monarquía. Pero de este otro lado del continente nos convertimos en idólatras del mesianismo de líderes de oropel; como si añoráramos el rey mandante y hasta la monarquía.

Muestra reciente es la indignante lista de beneficiarios de pensiones vitalicias. Un puñado de herederas (sí, especialmente mujeres), exesposas, viudas, hermanas o hijas de exmandatarios. ¿Lo más absurdo? Algunos ni siquiera fueron producto de las urnas, como Fabián Alarcón o ciertos vicepresidentes elegidos a dedo, por azar del destino, cuyos vástagos reciben esa pensión.

Sin beneficio de inventario, sin que rindan cuentas como toda autoridad electa o nominada. ¿Hay auditoría de Contraloría? Sería un enorme gesto del presidente eliminar esa pensión.

Pero volvamos al caudillismo. Lo que pasa en Bolivia, Brasil o Venezuela se podría juzgar como ideológico. Pero viendo lo de Chile, no: mucho chileno de izquierda añora a Allende; si estuviera vivo lo reelegirían. Y del otro extremo, la derecha añora a Pinochet, ignorando su genocidio.

El correísmo, con fe ciega sigue la batuta del líder ausente. No los deja en paz. Su gente está privada de libertad en su nombre; otros buscan asilo, dejando su país, por causa suya. Un país entero hastiado, con miedo o sin él, de lo que decida, con dinero oscuro de por medio. (O) 

Te recomendamos

Contenido externo patrocinado