La caída de Evo

- 12 de noviembre de 2019 - 00:00

Evo Morales ha caído. El valeroso y heroico pueblo boliviano lo echó del cargo. La revolución contra el escandaloso fraude electoral de las elecciones generales del 20 de octubre destruyó su intento de perpetuarse en el poder. Morales aspiraba a un nuevo mandato presidencial y torció la ley y todo lo que podía destruir para cumplir con la posibilidad de nombrarse emperador.

La gente en las calles y todo el territorio nacional boliviano paralizado en una protesta masiva, popular, que se enfrentó a la represión, a la muerte, a la reacción violenta de los partidarios de Evo. El grito “Fuera Evo” unió a Bolivia.

En las calles bolivianas, colmadas de ciudadanos movilizados con una conciencia democrática, se decidió la suerte de Evo; y también se decidió el fin de la dictadura de Maduro en Venezuela, de Ortega en Nicaragua. El fin de estas dictaduras represivas, criminales, que gobiernan estos países cercanos nuestros.

América Latina vive una revolución antisistema. La extrema derecha y la extrema izquierda ya no ofrecen propuestas ante el dilema de vivir. El capitalismo atroz y explotador hace más ricos a los ricos y nos hace más pobres a todo el resto. Vivir para ser explotados y oprimidos por élites de poder político y empresariales han creado un mundo de desigualdades terribles.

Por todos lados la iniquidad y la opresión. En Chile la protesta es contra el sistema, no es a favor del comunismo ni a favor de la derecha; es por vivir mejor, es contra la explotación laboral, por la falta de oportunidades. Por el derecho a vivir bien.

El poderoso Evo ha caído; su indecente fraude lo ha colocado en una renuncia impúdica y miserable. Está cerca el fin de Maduro también y ojalá lo arrastre la caída de Ortega en Nicaragua. Es el fin de una época.

El fracaso de las izquierdas y la ultraderecha, todos representando la misma corrupción, el desempleo, la inseguridad, la pobreza. Representando la libertad de morirnos pobres. Es el fracaso de los ladrones. Se robaron la plata de los ciudadanos y se robaron nuestra esperanza.

Está pasando algo rico entre nosotros. Ya no somos folclor, sabor y samba. Nos levantamos, y los ciudadanos queremos regresar al poder. Así sea. (O)