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Fernando Bustamante

Cacería de brujas

06 de enero de 2019 00:00

El final de la edad media y a principios de la edad moderna, Europa se vio asolada por la histeria paranoica de la “cacería de brujas”. Miles de personas (en su enorme mayoría mujeres) fueron perseguidas, enjuiciadas, torturadas y a menudo brutalmente ejecutadas por haber realizado presuntas prácticas satánicas y por crímenes horrendos que se achacaban a su fidelidad al maligno.

Con frecuencia el término se ha usado en nuestra jerga política para caracterizar a la persecución indiscriminada de opositores políticos, sin más fundamento que el prejuicio, el odio y la venganza. Sin embargo, no está de más- a estas alturas- recordar cuáles fueron las raíces y significado original de tales persecuciones.

La “cacería de brujas”, en la práctica, se asemejaba en realidad a un proceso de justicia popular movido por el pánico y la superstición. Casi siempre las autoridades actuaban presionadas por un pueblo que buscaba, a toda costa eliminar, alguna desdicha inexplicable que se había abatido sobre las comunidades.

El pánico a la brujería generalmente comenzaba por una cadena de hechos luctuosos y misteriosos, para los cuales no hallaba explicación dentro de los cánones de lo habitual. La mayor parte de las veces tenía que ver con la misteriosa muerte en cadena de niños o la pérdida del ganado o de las cosechas o fenómenos climáticos extraños y nocivos.

En la incapacidad de encontrar esclarecimientos y remedios, se iniciaba la frenética búsqueda de las causas sobrenaturales y de allí se pasaba inmediatamente a la pesquisa de los agentes humanos, de carne y hueso, que actuaban como intermediarios de las fuerzas malignas a las que se atribuía el mal ocurrido.

Las brujas eran vistas como servidoras y aliadas del demonio. Se suponía que estas lo servían a cambio de la concesión de capacidades sobrenaturales, que les permitían regir a la naturaleza y a las mentes de las personas. La bruja era alguien que se había vendido a las fuerzas del mal a cambio de poder. (O)

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