El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Vie.17/Sep/2021

Columnistas

Tendencias
Historias relacionadas
Rosalía Arteaga Serrano

Caballos de acero

27 de julio de 2021 00:44

Los seres humanos somos dados a utilizar símiles y metáforas para referirnos a objetos y también a acciones, a actividades, por ello, cuando nos toca hablar de bicicletas, mencionamos que parecen “caballos de acero”. Y claro, la reflexión viene a la mente cuando pensamos en que el 24 de julio se celebra el natalicio del Libertador Simón Bolívar, quien realizó gestas increíbles cabalgando, así cruzó los Andes, ríos, humedales, montañas empinadas. Se dice que cabalgó más de una vuelta y media a la tierra.

Para nosotros es casi inconcebible, acostumbrados a los modernos medios de movilización, el pensar en esos largos recorridos a lomos de un caballo, arrostrando lluvias, soles, vientos, ambientes inhóspitos, enfrentamientos, batallas. Su afán de libertar a las colonias españolas fue exitoso, aunque no consiguió dar a los territorios liberados la unidad a la que aspiraba.

Las coincidencias son siempre interesantes, un 24 de julio de 1783 nace Simón Bolívar en Caracas, y también en un 24 de julio, esta vez del 2021, un ecuatoriano montado en su bicicleta, un caballito de metal, consigue una medalla de oro en las Olimpíadas de Tokio.

El Ecuador recibe como una fiesta y un triunfo nacional esta victoria y, aunque nadie duda que el mérito es de Richard Carapaz, el joven carchense que aparece como un fenómeno del ciclismo, con sus reiterados triunfos europeos, tampoco se puede desconocer que este triunfo lo hace cobijado por la bandera ecuatoriana y que es legítimo que nos alegremos porque un compatriota obtenga tan importante reconocimiento mundial.

El triunfo en un deporte individual es de quien lo practica, de quien hace el esfuerzo, se sacrifica y obtiene el reconocimiento, pero también es importante reconocer que al tener una nacionalidad y al participar representando a un país, ese triunfo es compartido por la nación.

Pues bien, a propósito de caballos y de caballos de acero, el 24 de julio se transforma en inolvidable, a través de una coincidencia feliz que no podemos dejar de observarla.

Las identidades de los pueblos, el orgullo nacional, se construyen con hechos, con acciones y en los actuales momentos, el deporte tiene una ejemplaridad y un impacto enormes que bien vale la pena mencionar en la sumatoria de esfuerzos por recuperar y construir los nuevos imaginarios y elementos que el país necesita.

 

Te recomendamos

Contenido externo patrocinado