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Tatiana Hidrovo Quiñónez

La serie 'Bolívar'

21 de noviembre de 2019 00:00

Personas que hasta hace poco resistían a Bolívar, respondiendo a una campaña contra Venezuela, hablan por estos días con gran emoción sobre el Libertador. La serie producida por Netflix y Caracol Colombia, libreto de Juana Uribe, sin duda les llegó. Bolívar sigue estando de moda y presente en el imaginario de la América Andina.

La producción no es un documental historiográfico; los capítulos anudados se ofrecen como lo que son, una serie, basada en una excelente investigación, de tal forma que, aunque la trama pisa a ratos la ficción, recoge lo más importante: la radiografía de la sociedad de principios del siglo XIX, en el contexto del proceso libertario.

La serie coloca en primer lugar a los grupos subalternos tensionados por la transición desde un orden monárquico-colonial, a un nuevo régimen. Se muestra la gran movilidad social que relocaliza a algunos mientras excluye a otros.

Se dramatiza lo mismo a Marcela, la prostituta convertida en maestra, que a los soldados del ejército libertador, que terminaron olvidados, incluso castigados. En otro caso, generales como Córdova, envuelto en la tragedia y la decepción, o fieles como José, que aunque libre, siguió pesando como esclavo.

Bolívar y Manuela constituyen el núcleo de la trama, dos personajes que tanto en la serie como en la realidad tejieron la dimensión del amor y la política. Se presenta más al Bolívar de la acción, guiado por un solo norte, lograr la libertad y la unidad latinoamericana.

En cambio, se muestra poco al Bolívar pensador, capaz de filosofar sobre la virtud, la educación, la soberanía, la igualdad, los problemas de la libertad ilimitada, la heterogeneidad cultural o la abstracción de la democracia.

Confieso que sospeché que se presentaría una producción dirigida a destruir o banalizar la imagen de Bolívar. Sin posibilidad de mirar tras el telón, sabía que el Bolívar histórico era suficiente para derribar tal pretensión. A mí me gustó la serie y, sobre todo, la representación de Manuela Sáenz.

Ocurrió el día de Halloween: un papá vistió a su hija con el traje civil de Manuela, tal vez en homenaje al Escudo nacional. La pequeña mestiza de cabellos azabache hubo de mimetizar su mirada, para sentirse la Libertadora del Libertador. (O)

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