Bitácora de un emprendimiento

- 13 de septiembre de 2019 - 00:00

En 2018, Reino Unido llegó a ser considerado la capital Europea del Emprendimiento, según el Global Entrepreneurship Monitor. Todo empezó veinte años atrás cuando el entonces Primer Ministro Tony Blair decidió apuntalar la economía en el emprendimiento.

Diez años más tarde, David Cameron declaró que la única esperanza para continuar creciendo era apoyar a los emprendedores. A pesar de pertenecer a partidos políticos con tendencias opuestas, sus visiones sobre el apoyo al emprendimiento se fundamentaron en datos.

En aquel entonces, la tasa de emprendimiento temprana se incrementaba anualmente. La decisión política de confiar en su capital humano rindió frutos. En 2016, Teresa May anunció que la revolución del emprendimiento no tenía fin; solo en ese año más de medio millón de emprendimientos fueron creados.

Un año más tarde, este servidor quien comparte unos pensamientos con usted, apreciado lector, fundó una empresa tecnológica junto a un colega. Cuando empezamos descubrimos que el llamado “ecosistema de innovación” de la isla fue diseñado de forma técnica para proveer de recursos a las llamadas “start ups” con mayor potencial de crecimiento.

La competencia era ardua y se fallaba decenas de veces, pero cuando ganábamos, obteníamos recursos no reembolsables, así como tecnológicos para crear prototipos. Empezamos en una aceleradora tecnológica temprana donde obtuvimos 10,000 libras esterlinas, mentores y abogados para nuestras patentes.

Meses más tarde y ya disponiendo de nuestra propia versión de prototipo, fuimos ganadores de nuestra primera competición que nos dio 50,000 libras esterlinas, más accesos a los laboratorios de prototipo de nuestra universidad.

El apoyo brindado rindió frutos. Un año más tarde, ganamos una competición a nivel nacional obteniendo medio millón de libras esterlinas del gobierno y otro medio millón de inversión privada. Ahora somos doce personas trabajando con el sueño de salvar al mundo usando tecnología para enfrentar la polución plástica.

Le dejo a usted, apreciado lector, con la inquietud de cómo sería nuestro país, el cual tiene la tasa de emprendimiento temprana más alta de la región, si nuestra clase política apoyaría de forma sostenida a su capital humano, independiente de su bandera política. (O)