Por las barricadas de Barcelona

- 18 de octubre de 2019 - 00:00

Una larga caminata por Barcelona, esa suerte de babel ibérica donde los sudamericanos parecemos mayoría, tiene esa fascinación de hacernos sentir como en casa. En estos días, mucho más. Ya sea en la Vía Laietana, en la Plaza Catalunya, o en la Marina, las manifestaciones, los combates entre manifestantes y policías o las barricadas, se asemejan más a imágenes nuestras, bien sudamericanas, que al Mayo francés del 68.

Todo luego de que se conociera la sentencia contra los líderes independentistas que habían promovido el referéndum por la independencia. Otro capítulo de la larga historia del deseo catalán de libertad se viene de escribir con algunos errores (u horrores políticos, según como se lo mire), de Artur Mas y Mariano Rajoy, entre otros.

Llama la atención la conducta del presidente de la Generalitat, Quim Torra, y la pasividad del presidente español, Pedro Sánchez, más preocupado en exhumar la memoria de Francisco Franco que como se calienta peligrosamente la situación aquí. Incluso, durante la caminata uno puede jugar a pensar que fuimos nosotros, que llevamos la revuelta en el ADN los que trajimos este lío, porque no todo tenía que ser oro y plata del Potosí.

Pero no. Esto tiene raíces históricas y autóctonas bien profundas. No puedo evitar recordar a Joan Brossa, el genial poeta visual, anarquista y catalanista hasta los tuétanos, cuando durante una entrevista en 1995 me dijo: “Al menos vosotros os habéis independizado, los catalanes somos la última colonia de España...”.

Pero en el contexto en que se viene desarrollando este desamor entre España y Catalunya, todo parece indicar que hay una clase política que no está leyendo lo que pasa en el mundo o lo está resignificando en virtud de otros intereses.

De repente, en la caminata me topo con una librería antigua en el Carrer de la Canuda y una foto que parece llegar en mi auxilio, para poner un paréntesis sobre lo que pasa aquí y así poder dedicarme más a Gaudí que a los Mossos de Escuadra. La imagen es de Oscar Wilde y aflora uno de sus célebres consejos: “Perdona siempre a tus enemigos, nada los molestará más…”. (O)