¿Cómo ayudar a que pare la corrupción?

- 04 de julio de 2019 - 00:00

Con lo de Odebrecht, parecería que la corrupción consiste solamente en sobornos, pero en realidad la gente, especialmente los pobres, son agredidos cuando se desperdician los recursos en proyectos inútiles, por eso hay que entender claramente las diferentes clases de corrupción para desarrollar respuestas inteligentes.

Para esto es necesario dar poder a los ciudadanos, que mediante adecuadas herramientas democráticas participen activamente con sus gobiernos, identifiquen los problemas prioritarios y encuentren soluciones.

Corrupción es un problema de todos y tiene unas profundas bases culturales. Combatir la corrupción es promover un cambio del comportamiento humano, que en cierta forma ha generado una bizarra cultura país orientada hacia la impunidad y las prácticas antiéticas. Tenemos que trabajar juntos, el gobierno y los grupos no gubernamentales, en procesos formales e informales que permitan monitorear el progreso.

Recuerden que estamos en el siglo 21 y disponemos de poderosa tecnología para construir cambios dinámicos y continuos entre los grupos de interés: gobierno, ciudadanos, negocios, grupos de la sociedad civil, medios de comunicación, academia, etc.

La inversión en nuestras instituciones y en la generación de políticas de mejoramiento sostenible para que el gobierno entregue servicios transparentes y adecuados, solo es posible si la gente en esas instituciones, adopta prácticas y reglas sensitivas que permitan el cambio.

Los modelos importados a menudo no funcionan. Y un paquete de incentivos deberán ser generados, para alinear las medidas anticorrupción con las fuerzas de mercado, el comportamiento organizacional y las restricciones sociales.

Adoptar elevados estándares de integridad es una muy buena decisión para que logremos credibilidad y prestigio de honestidad en las entidades financieras internacionales y los posibles socios para el desarrollo.

Ningún esfuerzo de luchar contra la corrupción tendrá un buen resultado, si no se utiliza el vital componente legal de sancionar los actos de corrupción. Para esto hay que actuar en forma local, pero engancharnos en los esfuerzos globales de la lucha anticorrupción.

A pesar de que no carecemos de recursos, sufrimos de una crónica fragilidad, conflictos y violencia, lo que nos hace un caldo de cultivo para la corrupción. Es por eso que necesitamos apalancarnos con recursos internacionales que soporten y sostengan una buena gobernanza. (O)

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