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Ecuador/Mar.22/Jun/2021

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Simón Zavala Guzmán

Arrimar el hombro

19 de mayo de 2021 00:00

A partir del 25 de mayo los ecuatorianos tendremos un nuevo gobierno que en los próximos cuatro años que dura el período presidencial, buscará sacar a nuestro país de la quiebra económica en la que estamos zozobrando. No recibirá una mesa servida, por cierto, porque la misma, al decir del Presidente Moreno, nunca existió, pues se la llevaron con meseros y cocineros en andas los atracadores que tienen que respondernos por los setenta y cinco mil millones de dólares que atracaron. Se ha dicho que ese dinero no se lo puede recuperar. Yo creo que sí, porque existen mecanismos legales internacionales que lo permiten. Pero eso, por ahora, es harina de otro costal.

La recuperación de nuestro país, no es sólo responsabilidad del Presidente de la República ni de su equipo de gobierno. Es una responsabilidad de todos, o de la mayoría de ecuatorianos. Sostengo, desde hace años, que esta forma de clasificarnos como de derecha, centro o de izquierda, a estas alturas de la historia de la humanidad, ya no tiene sentido. Y no lo tiene, porque los seres humanos tenemos que luchar y arrimar el hombro en muchas causas comunes para defendernos de verdaderos peligros que amenazan la sobrevivencia de la humanidad y de las demás especies en el planeta. No significa esto, que los que postulamos por tal o cual ideología política debamos renunciar a ella o abandonarla. Significa, que en el caso de Ecuador todos debemos concurrir con nuestro pensamiento, con nuestras ideas, con nuestro trabajo, con nuestras fuerzas y con toda nuestra decisión, a ofrecer nuestra ayuda y nuestro aporte, por mínimo que sea, para sacarlo de la situación en que vivimos.

Con frecuencia escuchamos, ante graves situaciones familiares y sociales que se dice: ¡ ¡ ¡Bueno, ahora tenemos que arrimar el hombro para salir adelante¡. En esos momentos, no vemos primero qué ideología política tiene mi hermano, o mi padre, o tal o cual amigo. No. Aflora el sentimiento de solidaridad, de generosidad, de ayuda, de compromiso con la tarea que se nos asigne. Pues, eso es lo que a partir del 25 de mayo debemos hacer, sin discriminación de ninguna naturaleza, sin odiosidades, sin estigmatizaciones. Los ladrones son unos pocos y en este noble propósito la corrupción no tiene cabida. Me parece, entonces, que la consigna debe ser: todos a arrimar el hombro para salvar a nuestro país de la debacle.

 

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