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Carlos Silva Koppel

Aquí te espero 2021

28 de diciembre de 2020 00:00

Escribo las columnas en este legendario Diario con un empeño especial, intentando apegarme lo más posible a la ética y honestidad intelectual que mis limitaciones permitan, con el conocimiento a priori de que no seré leído, a pesar de escribir en ¿cómo se dice? lenguaje sencillo. Tomo el riesgo de decir lo que reflexiono, comparo, analizo y estudio con detenimiento cada semana para que no sea aceptado y más bien abucheado. Lo sé de antemano: solo escribo para lectores audaces.

Porque hay mentes que están interesadas en consumir lo que satisface a sus deseos, a veces morbosos, así sea la mentira dicha por su ídolo del momento. Agradezco por un año más de libertad de opinión que me ha permitido el medio. Libertad que no sabemos cuánto durará, porque se avecinan elecciones. 

Pero lo más impopular que diré hoy es: no esperen que el año 2021 sea mejor. Por si usted sigue aquí leyendo, es verdad que necesitamos de la idea de que se “cierren ciclos”, pero a la vista estamos más bien en una especie de continnum temporal. ¿Quieren despedir un “año de mierda”? o ¿No aprendimos del 2020 que no sabemos qué depara el futuro?

Para evitar frustraciones es mejor esperar al nuevo año esta vez sí, preparados para lo que venga. No digo que tengamos las herramientas necesarias, pero al menos, no cantemos victoria jamás. Más bien, preparémonos para caer las veces que sean: para confinarnos, para otra pandemia o debacle económica… para elegir bien un gobierno.

Finalicé este año escuchando al catedrático Iván Carvajal, al artista Santiago Roldós, al periodista José Hernández y otros, en el documental de Carlos Andrés Vera ‘Propagandia’ disponible en Youtube, que sin dudarlo, esa es una herramienta para no cometer errores el año venidero. Recomendable para sanear un poco la convicción ferviente e ingenua o alimentar el cinismo y la perversión.

Se acercan épocas turbulentas, inciertas, peligrosas para las libertades y para los oficios que nos convocan. Que cada cual postule como pueda desde su práxis y ética, más allá del frenetismo de cualquier ideología, un punto en contra a todo totalitarismo.

 

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