Antesala a las reformas laborales

- 24 de junio de 2019 - 00:00

Cuatro claros momentos: 1) el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, basa su modelo de gestión en el diálogo y el correspondiente acuerdo; 2) cerca de que se cumpla el 50 por ciento de tiempo del ejercicio del primer mandatario, todo el aparato gubernamental se centra la consecución de acuerdos deliberados prosociedad -compromiso entre los distintos sectores del país- y la ejecución de los mismos (partiendo de la premisa de que, con quien el administrador del Estado alcanza consenso; la contraparte, por el principio de honor, lo cumpla); 3) partiendo del punto “2”, y desde el prisma “generación de empleo”, el Gobierno socializa el “Acuerdo Nacional Ecuador 2030” y luego presenta el Eje de Competitividad, Empleo e Innovación, en una Institución de Educación Superior del cantón Samborondón; y, 4) días atrás el ministro de Trabajo (E) Madero, conjuntamente con representantes de los trabajadores y de los empleadores, llevó a cabo la instalación de la Mesa Técnica de Empleo, dentro del eje anteriormente mencionado, donde el objetivo es, a decir del Ministro, la “mayor empleabilidad posible”, agregando que se deben tener en cuenta varios factores, como la “Revolución Industrial 4.0”. De ahí que, y recordando que meses atrás ofrecí referirme a la “destrucción creativa” (DC), me permito abonar ideas que apuntan a dicho objetivo, como una antesala al proyecto gubernamental de reformas laborales.

A la luz de la didáctica, describo el efecto de la “DC”: para el empleador, la “DC” ocasiona dinamismo productivo vía incorporación de TIC (robótica, en general), previa onerosa inversión (a corto plazo), reduciendo los costos fijos al prescindir del factor humano (sueldos y salarios) e incrementando la rentabilidad; para el trabajador, la “DC” implica un “riesgo” en razón de que el Empleador se decante por una máquina frente a la Mano de Obra humana. Enfocándome en esta orilla, hay una luz frente al “riesgo”: adaptación pro sinergia e innovación… (O)