Andrés Padilla fue asesinado

- 05 de septiembre de 2018 - 00:00

Así directo, sin adornos o florituras literarias, ¿para qué?, él fue asesinado y punto. Fotos y videos indican que fue un policía; dispara y huye. El video, subido casi de inmediato a las redes sociales, desmiente el procaz chorro de baba de algunas “ruedas de prensa”, con abundancia de cinismo y descargo de la culpa en “ninguna parte”. Un encorbatado la suelta apócrifa: “la bala pudo venir de cualquier parte”. ¿Se quiere instalar una falsedad? ¿Negar lo evidente ante los muchos ojos saturados de la imagen trágica? Un sector de la prensa comió crudo y podrido, se alineó con esa habladuría. Caramba, ciudadanos de teclado, cámara y micrófono, ¡eso fue asesinato alevoso! Para este jazzman es increíble escribir la frase anterior, porque es redundante; pero sirve de replicante axê. Duele pensarlo, pero la vida de Andrés Padilla parece importar nada y el esfuerzo de esos medias es posicionar unas “no-certezas más allá de cualquier duda razonable”. Aunque con video y fotos hay más convicción que dudas, esas son pruebas potentes.

Ya se sabe, Andrés fue un joven afroecuatoriano y a nuestras vidas se las carga de “dudas ideológicas” por racismo de Estado y sociedad ecuatorianos. En este momento del país: la vida de Andrés Padilla es importante solo para sus familiares y para nosotros, para la mayoría de la gente negra ecuatoriana y la fraternidad afro de otros países. El racismo penetra rápido y a profundidad en la sociedad ecuatoriana, no prospera eso de #NOSFALTANDOS. Incluyendo a Gavis Moreno. Hay complicidad ideológica dentro de lo social y político. Nos explicamos: es esa sumatoria perversa de ideas sobre la gente afroecuatoriana, sus vidas, motivaciones e historia. Y están en los tóxicos razonamientos para justificar cualquier atropello a una persona afroecuatoriana. Es cotidiano además, desde el seguimiento mal disimulado en un supermercado hasta el despido laboral al reducir la plantilla empresarial. ¡No olvidaremos ni a Andrés ni a Gavis! (O)